“Lo positivo del triunfo de Trump es que el mundo necesita alarmarse “

Donald Trump

“Hay un hecho positivo en el triunfo de Donald Trump y es que el mundo necesita alarmarse”, opina el periodista y escritor colombiano William Ospina, quien afirma en una entrevista con Efe que “un fantoche soberbio como este desnuda las inconsecuencias” del modelo neoliberal.

“Hay gobiernos que reconocen que hay cambio climático, pero no hacen nada en contra; que dicen proteger a los inmigrantes, pero en realidad los deportan todos los días”, denuncia el ganador del Premio Rómulo Gallegos en 2009. Ospina (Padua, 1954), autor de una rotunda trilogía sobre la conquista de América, sostiene que “los gobernantes que parecen encarnar los valores de la civilización, en el fondo traicionan las necesidades más urgentes de la humanidad”.

La inquietud por la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos pone de manifiesto que “a la gente le preocupa que haya alguien tan poderoso que justifique la xenofobia, el racismo y la misoginia”. La raíz del problema, según Ospina, es que “la democracia representativa deja a la ciudadanía al margen de las decisiones, y la convierte en mero testigo de lo que pasa en el mundo”.

“Este momento de la historia que estamos viviendo exige que los ciudadanos asuman que no son los presidentes los que cambian el mundo, sino ellos, con su participación”, sostiene el escritor colombiano, quien participó recientemente en Valparaíso en el festival cultural Puerto de Ideas con una conferencia titulada “El espejo de la violencia”.

“En el fenómeno Trump convergen buena parte de los males y las contradicciones de esta época”, asegura Ospina, cuyas obras exploran el universo de las ideologías como herramienta para encontrar la justicia. “Esta es la primera elección presidencial de Estados Unidos en la que el mundo quería votar y eso significa que la globalización se ha cumplido realmente”. Pero junto con la visión de la globalización como “el ápice de una conciencia planetaria”, existe también “una cara terrible”, piensa el autor de “La serpiente sin ojos”