Lo que deja el presidente Fernández

Es indudable que la democracia es un ejercicio difícil, pero tan apasionante como la vida misma. El Profesor Juan Bosch   decía “que todo lo que nace, lucha por seguir viviendo”;  y esta frase viene a mi mente oportunamente  en estos días en que el doctor Leonel Fernández deja la Presidencia de la República.

La mayoría siente su partida porque  hubo un respeto irrestricto a las libertades  públicas e individuales; se caracterizó su gobierno por el respeto a la opinión ajena, aunque la misma fuera expresada en forma destemplada e inoportuna hacia su persona y su gobierno y eso  es una proeza en un país en el que la sensibilidad está a flor de piel.

A pesar de la violencia que ha imperado en los últimos años, sobre todo en el temperamento de las personas, en que hemos visto cómo se agrede y se ciega la vida de un ser humano hasta por un parqueo o un roce involuntario, el doctor Fernández  mantuvo un carácter afable y un trato cortés y decente con todos sus  semejantes, fueran  estos seguidores o adversarios.

Hizo en  su mandato una gestión digna de encomio en las áreas de la salud, la educación, el empleo, las obras públicas, las relaciones internacionales; en fin, todos los grandes desafíos que tiene una nación como la nuestra, en la que hay una deuda social acumulada por décadas y no tiene recursos naturales suficientes, fueron acometidos con presteza y diligencia por el mandatario.

Esa era su tarea y responsabilidad y hoy al pasar balance de su llegada y su partida hay que concluir con que en la República Dominicana, como fue su eslogan de gobierno, “e’palante que vamos”; sí, sin sonrojos. En el debe y haber que todos tenemos, tanto en lo visual como en lo emocional, estamos en un país que cambió de manera positiva hacia dentro y hacia fuera.

Lo difícil de la democracia se evidencia en un comentario que en una oportunidad  hizo el  presidente, creo que  de manera espontánea, al inicio de su primer gobierno  en el municipio de Padres Las Casas, donde  de manera muy alegre hacía entrega de un complejo habitacional  a personas de escasos recursos. Su alegría duró poco, pues en medio de la entrega aparecieron cartelones que solicitaban la escuela, el hospital, las calles, la carretera, agua, luz, etc. y dijo: “Pero cómo es esto, estamos trabajando, entregando estas obras, no la han recibido aún y ya están pidiendo otras?

Sí señor, todo lo que vive lucha por seguir viviendo. Esas personas, como el país, agradecen que se les entregaran esas casas, pero tenían otras necesidades que no eran solo  las de los que habitarían esas viviendas, sino de la población entera, por lo que unos estaban alegres, otros esperanzados y otros frustrados y qué mejor momento para expresarlo que en presencia de su Presidente. Hay que hacerse cargo de eso.

El Presidente Leonel Fernández ha dejado muchas obras, una buena gestión de gobierno, pero sobre todo, deja en el poder al presidente Danilo Medina y al Partido de la Liberación Dominicana para corregir lo que está mal,  continuar lo que está  bien y  construir otras expectativas de vida. En una palabra, hacer lo que nunca se hizo. ¡Enhorabuena!