Lo que el PLD puede hacer por el país

ANTONIO PEÑA MIRABAL
Estoy convencido de que las organizaciones políticas oficialistas están en la obligación moral de ayudar a gobernar a sus gobiernos, siempre y cuando estos no abandonen los principios partidarios y no ejecuten un programa de gobierno distinto al ofertado a la sociedad durante la campaña electoral.

Bajo ese esquema he planteado con anterioridad que el Partido de la Liberación Dominicana, PLD, no puede permanecer dormido ante el auge delincuencial que vive el país, sobre todo porque hay indicadores que señalan ciertos ingredientes de carácter político en la violencia que nos está afectando. Para que el PLD pueda asumir el papel de defensor de la sociedad, debe primero revisar su historia, los motivos de sus orígenes y retomar la mística liberadora que le supo impregnar su creador, el Prof. Juan Bosch. Para ello hay que detectar, entre los cientos de miles de militantes peledeístas diseminados en todo el territorio nacional, a aquellos que aún conservan la sensibilidad social mostrada durante el período de su formación política. Que no son muchos, lo sabemos, pero la calidad de esos militantes vale por miles de los que sólo andan buscando la forma de cómo resolver sus respectivos problemas personales.

Localizados esos militantes, la dirección del PLD debe convocarlos a un taller o seminario, donde se invoque el espíritu de la mística peledeísta y se manifieste el interés de la alta dirección partidaria por ayudar a su gobierno. El objetivo del taller es adaptar los principios y métodos partidarios a la realidad social que vive el país en la actualidad. En el mismo se establecerán las responsabilidades por demarcación geográfica y se dará a conocer el plan nacional de organización comunitaria contra la delincuencia. Esos militantes a su vez llegarán a las provincias y municipios del país, a celebrar asambleas con todos los peledeístas y a seleccionar a los que muestren mayor decisión y voluntad por el trabajo social. En las mismas se hará el mayor esfuerzo por concienciar a la masa peledeísta sobre el problema de la delincuencia en el país y sus afectos negativos sobre los objetivos del gobierno. Una vez identificados los que tendrán responsabilidades por cada barrio, sección o paraje de la localidad, los mismos deben agruparse en un órgano permanente de trabajo, a partir del cual se planificarán las actividades a desarrollar a través de las organizaciones comunitarias.

Es esencial que se actúe a través de las organizaciones de la comunidad y no como partido político abiertamente, ya que la integración de la sociedad pudiera estar limitada si es el PLD que sale a las calles a realizar actividades públicas contra la delincuencia. Cada barrio, sección o paraje debe crear lo que se denominaría “Comité de ciudadanos contra la delincuencia”. El mismo estaría integrado por representantes de: Juntas de Vecinos, las iglesias, clubes deportivos y culturales, asociaciones de padres y amigos de la escuela, asociaciones empresariales sindicatos, gremios profesionales, etc. Debe lograrse la mayor representatividad de la comunidad, de tal forma que el esfuerzo que se emprenda tenga el mayor apoyo posible.

El “Comité de ciudadanos contra la delincuencia”, tiene como tarea inicial hacer un diagnóstico o levantamiento sobre las distintas manifestaciones delincuenciales que se perciben en la comunidad. Conocido ese diagnóstico, el paso siguiente es elaborar un plan de actividades a corto, mediano y largo plazo, tendente a combatir las raíces que están incentivando la delincuencia en el barrio, sección o paraje. Para ello debe convocarse a toda la comunidad y realizar una junta comunitaria o asamblea, en la que se produzca lo que algunos llaman “una lluvia de ideas”, que no es más que cada quien exprese sus inquietudes sobre el problema y proponga la forma de atacarlo. El Comité recoge todas las sugerencias, las somete al debate interno y determina la factibilidad de sus aplicaciones. Con las decisiones a mano elabora el plan de actividades, el cual es dado a conocer a la comunidad a través de las organizaciones representadas en el mismo. A partir de este punto se empieza a ejecutar el plan, el cual debe ser evaluado permanentemente por el Comité de ciudadanos, y sin lugar a dudas los resultados empezarán a verse. De esta forma la comunidad, con la ayuda del PLD, habrá dado los pasos fundamentales para enfrentar el mal de la delincuencia.