Lo que está en juego en las elecciones

¿Qué es lo que está en juego en las elecciones que se celebrarán en nuestro país el próximo 16 de mayo? Lo que está en juego es la paz social, el sosiego y la tranquilidad de la familia dominicana. Es la posibilidad de salir de una situación caracterizada por la incertidumbre y la irresponsabilidad de los que gobiernan el país. Lo que está en juego es evitar que se sigan degradando las instituciones públicas, que se siga utilizando la mentira descarada como arma de lucha política y de que se siga manteniendo el irrespeto permanente a las formas y los modales del poder.

Lo que el país se juega en las elecciones del 16 de mayo es la posibilidad de superar la indisciplina económica generada por la naturaleza populista y demagógica del actual equipo gobernante. Es la posibilidad de retomar el camino del progreso que se perdió con este gobierno y evitar el colapso de nuestra democracia. En definitiva, las elecciones del 16 de mayo representan una oportunidad para que los dominicanos expresen de manera clara la voluntad y la determinación de salir del hoyo en que nos ha metido Hipólito Mejía, un hombre que ha demostrado no tener las más mínimas condiciones para gobernar la República Dominicana.

Nuestro país está lleno de sobresaltos e intranquilidad por la imprudencia y la falta de moderación con que han sido manejados los asuntos de Estado. Hay sobresaltos e intranquilidad por la forma como han sido manejadas las finanzas públicas. Hay sobresaltos e intranquilidad porque este gobierno ha actuado, no como un amigo, sino como un enemigo de los sectores productivos del país. Hay sobresaltos e intranquilidad porque este ha sido un gobierno profundamente deshonesto que ha utilizado descaradamente los recursos públicos para desarrollar su agenda política. Además, porque este gobierno ha abusado y atropellado a todo el mundo y ha buscado culpar a otros de sus incompetencias.

Hipólito Mejía y su partido han fracasado de manera estrepitosa en el manejo de la administración del Estado. La actual gestión de gobierno ha significado una tragedia para nuestro pueblo. Hoy la capacidad productiva del país es inferior en casi un 30% a la del 2002 y el ingreso per cápita de los dominicanos se ha reducido en más de un 25%. La deuda pública del país se ha prácticamente más que duplicado y el servicio de esta deuda consume cerca del 40% del presupuesto. Para el 2004, el presupuesto del gobierno central, valorado en dólares norteamericano, representa el 80% de lo que se gastó en el 2000, el gasto social se ha deteriorado notablemente. En este proceso electoral es necesario tener muy presente que los factores que determinaron este brutal desastre económico se generaron como consecuencia de la incompetencia del equipo de gobierno. En termino económico, ese equipo no ha pegado uno y por eso esta el Fondo Monetario Internacional en nuestro país.

Hoy, el problema no es solo tener presente que a lo largo de estos tres años y siete meses del gobierno de Hipólito se ha producido un deterioro brutal de las condiciones de vida de los dominicanos, que la tasa de cambio del peso dominicano con relación al dólar se ha incrementado en un 194%, que la tasa de inflación de los últimos 14 meses supera el 60% y que el aparato productivo dominicano se maneja como en una economía en quiebra. El problema es que frente a esa realidad, Hipólito Mejía se nos presenta como un hombre de razonamientos primarios que le resta importancia a la crisis. Así, cuando se le ha dicho que un huevo cuesta cinco pesos su respuesta ha sido que él no lo pone por mil pesos, o que si fuera gallina no lo pusiera, y cuando se le ha señalado que la calle está dura lo que ha respondido es invitando a los dominicanos a andar por las aceras. También ha invitado a los dominicanos a que si un colmado le vende caro que vayan a otros.

Hipólito Mejía y su gobierno ha propiciado un período de total desconfianza que se refleja en la voluminosa fuga de capitales. En los últimos tres años se fugaron de nuestra economía mas de 2 mil millones dólares. La crisis bancaria, resultado directo de la irresponsabilidad gubernamental, ha puesto de manifiesto cómo este gobierno ha debilitado las instituciones públicas y cómo ha irrespetado las reglas de juego establecidas. Las consecuencias no se han hecho esperar, el presupuesto de la familia se deteriora todos los días al ritmo de la devaluación. Este gobierno se ha convertido en una fábrica de pobreza y miseria como nunca antes en la historia del país. La clase media ha sido reducida a su mínima expresión. Hemos vuelto a la etapa en que nos acostamos con una prima y nos levantamos con otra.

Por todo lo antes expuesto, lo que está a la orden del día es la necesidad de salir de este gobierno, es castigar a Hipólito Mejía por la gran estafa que ha representado para todos los dominicanos. Se impone un cambio que le devuelva la esperanza a nuestro pueblo y que vuelva a poner el país en el camino del progreso. Hay que dar un voto a favor de Leonel Fernández y el PLD.