Lo que nos espera

Lo conocí hace muchos años. Conversador, actualizado, de todo los problemas nacionales, con un gran sentido de humanidad, veterano camarógrafo, exigente con su trabajo, cumplidor, recto en sus posiciones, y siempre listo para ofrecer a los demás su apoyo, efectivo, sin buscar recompensa alguna que no fuera cultivar la amistad con sus compañeros y fomentar la colaboración en el oficio.

Nos sentimos identificados con este gran ser humano, que siempre logró hacer de su trabajo con perfección en imagen y sonido en cada uno de sus videos.

Periodistas, fotógrafos y camarógrafos, fieles exponentes de la comunicación social, son los mejores testigos del trabajo de Rafael Rodríguez. Profesional de muchos años, siempre tuvo como norte una correcta comunicación.

Hoy, lamentablemente y por destino de la vida, Rodríguez padece serios quebrantos de salud.

Rodríguez, que por muchos años ofreció sus servicios como empleado a la hoy Corporación Estatal de Radio y Televisión (CERT), cubriendo las actividades de varios presidentes de la República, tanto en el Palacio Nacional, como en los viejos presidenciales en el interior del país y el exterior, necesita hoy el apoyo de todos sus amigos.

El amigo Rodríguez se encuentra recluido en su residencia de Villa Duarte, padeciendo serios quebrantes de salud, luego que la dirección de la televisora lo cancelara de su cargo como camarógrafo al servicio del presidente. Hasta el momento no ha recibido sus prestaciones laborales, o cualquier otro apoyo necesario para poder continuar su tratamiento médico.

Pocos amigos se han acercado a ofrecerle apoyo, menos las autoridades, pese a que en una oportunidad, la petición de ayuda le fue comunicada el presidente Hipólito Mejía.

Los que estamos acostumbrados a realizar el trabajo de comunicación y con vocación de servicio por muchos años, cuando se nos separa de ese quehacer, lo sentimos en el alma, no solo por la pérdida del trabajo remunerado, sino, porque nos sentimos vacíos al dejar de hacer lo que nos gusta.

Coincidió la cancelación del amigo Rodríguez de la hoy CRTE, con el descubrimiento de su enfermedad.

Nos comentaba un amigo que los seres humanos, tienden a padecer o revelar con mayor facilitad, ciertas enfermedades, cuando por cualquier razón o circunstancia, se les impide desarrollar su oficio o trabajo, sobre todo cuando este tiene una dosis de vocación. Ese ha sido el caso de Rodríguez.

Al concluir quiero apelar a la buena voluntad de todos, en procura de hacerle más placentera la vida al amigo Rodríguez, porque hoy requiere del concurso de todos, contrario a tiempos pasados, en que él dio mucho de sí a sus semejantes.