Lo que va, viene

BONAPARTE GAUTREAUX PIÑEYRO
El refrán lo escuché en Venezuela: la pelea es peleando. Cuando mi familia vivía en El Seibo, la casa quedaba frente a una pequeña plaza, que tenía al Este un monumento a la batalla de Palo Hincado y la célebre proclama del comandante ganador:

“Pena de la vida al soldado que vuelva la cara atrás.

“Pena de la vida al tambor que tocare retirada.

“Pena de la vida al que ordene la retirada.

“Aunque fuera yo mismo

“Juan Sánchez Ramírez.”

El Partido Revolucionario Dominicano ha sido la escuela donde nacieron las libertades públicas en el país; ha sido el portaestandarte de las libertades públicas que ha defendido en la paz y en la guerra.

Su respeto a la institucionalidad, a la gobernabilidad y al entendimiento entre los dominicanos va más allá de lo normal.

No llevó a la justicia a los ladrones del patrimonio de Trujillo.

No llevó a la justicia a los ladrones de los 12 años de Joaquín Balaguer.

Contemporizó con tutumpotes, artistas del contrabando y de la corrupción, con una parte de la iglesia Católica que siempre lo adversa, con comerciantes evasores de impuestos, con golpistas de los que derrocaron el gobierno de 1963 y con anticonstitucionalistas de 1965, así como con la corte de adulones y cagatintas cuya lista es interminable. El PRD siempre ha puesto la otra mejilla cuando recibe un golpe en la primera.

Para ello, ha sido dividido como hizo Juan Bosch en 1963 al debilitar sus fuerzas eliminando el partido, en una demostración de desconocimiento de lo más elemental en política: que la unión hace la fuerza.

Luego, Joaquín Balaguer conquistó una parte del PRD en 1986, dividió el partido, compró dirigentes de más alto nivel y logró desacreditar al presidente Salvador Jorge Blanco, condenado por un juez complaciente del poder presidencial y deservidor de la ley y la justicia.

Nuevamente dividido, aunque no con la profundidad de 1986, el PRD sufre una nueva ola de intento de descalificación, ante las elecciones de medio tiempo de mayo del año próximo.

La citación a Hipólito Mejía no me extraña. No haré un ejercicio sobre qué pasaría si el presidente Mejía rehúsa presentarse al tribunal. No, Hipólito tiene que atender el llamado de la fiscalía.

Por supuesto, hay dos asuntos a tomar en cuenta.

Los procuradores fiscales son empleados del partido que gana las elecciones y carecen de independencia.

Cuando se ordena al Fiscal que llame a Hipólito Mejía, ojalá que hubiera entereza para dar curso a las denuncias y documentos que avalan la corrupción administrativa de los años 1994-2005, últimos de Balaguer, primer período de gobierno de Fernández, período de Hipólito.y lo que va de ahora.

El PRD e Hipólito deben someter al escrutinio de la opinión pública y al debate en los tribunales los múltiples expedientes que aseguraron tener que dizque demostraban los innumerables actos de corrupción cometidos en la administración Fernández.

Tenía razón la madre superiora cuando los asaltantes dijeron que estuprarían a todas las monjas, y uno quiso sacarla, a lo que ella reclamó: dijeron todas.

Está bueno ya de las persecuciones selectivas, ejercidas con anteojos de tuertos, capaces de ver la paja en el ojo ajeno al otro lado de la calle, porque no ven las propias.