Lombrices al por mayor

SERGIO SARITA VALDEZ
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El parásito tipo gusano o nematodo más común en la especie humana es el Áscaris lumbricoides, popularmente denominado lombriz. Se calcula que una cuarta parte de la población mundial padece de ascariasis.

El mayor número de casos se concentran en la zona tropical húmeda, siendo La India, África, Colombia y el Caribe las áreas donde se reporta la mayor incidencia de dicha enfermedad. Hay lugares en donde prácticamente el ciento por ciento de sus habitantes están infestados. En muchas ocasiones la entidad pasa desapercibida, sin embargo, a veces se desarrollan graves complicaciones.

Un padre de familia haitiano, jornalero y residente en la cercanía de Villa Mella, en la capital dominicana, venía quejándose de dolor abdominal de varios días de evolución. Su familia achacaba el malestar a que recientemente una vaca lo había embestido. Puesto que el malestar se acrecentaba, con el paso de las horas el pobre hombre decidió acudir a la emergencia de uno de nuestros hospitales. Allí se le recetó un analgésico y fue despachado a su hogar. La situación médica del infortunado empeoró. Esta vez hubo de ser conducido en estado grave a la emergencia del Hospital Padre Billini, en donde expiró horas más tarde sin que se supiera la razón de su deceso.

El cadáver fue trasladado al Instituto Nacional de Patología Forense, con la finalidad de establecer la causa del fallecimiento. Recordemos que tanto el hoy occiso como sus allegados achacaban la dolencia al ataque de la consorte del toro. La autopsia evidenció la presencia de una infección que ocupaba toda la parte interna del abdomen, proceso conocido como peritonitis purulenta generalizada. También se encontró una perforación de la primera parte del intestino delgado que era la responsable directa del daño peritoneal. Lo más interesante y sorprendente del fatal desenlace fue el hallazgo de una enorme lombriz flotando fuera de los intestinos pero dentro de la barriga del fenecido.

Resumiendo, uno de los parásitos adultos había decidido salir a dar un paseo fuera de las tripas del huésped, para lo cual penetró y perforó el asa intestinal, provocando una catástrofe quirúrgica cuya única posibilidad de cura hubiese sido el diagnóstico temprano seguido de una cirugía correctiva. Desafortunadamente ese acierto clínico estuvo ausente por lo que en ningún momento se contempló llevar a cabo la operación salvadora. Una enfermedad tan común que no fue tomada en cuenta en el planteamiento diagnóstico, lo que impidió formular un manejo terapéutico eficaz y oportuno. Un mal tan simple, acompañado de una rara complicación, deja en la orfandad a una familia pobre ahondando así su cuadro de miseria. ¡Y pensar que un par de tabletas de mebendazole dadas a tiempo hubiesen permitido al hoy difunto seguir contando entre los vivos!