López de Haro/Lope de Vega

A principios del año 1962 (febrero) fui juramentado como regidor del Ayuntamiento del Distrito Nacional. El nombramiento lo extendió el Consejo de Estado, gobierno provisional, consecuencia de la caída del régimen de Trujillo, ajusticiado la noche del 30 de mayo del 1961. Fui presentado para esa posición por el movimiento Unión Cívica Nacional (UCN), fundada en julio de ese año. La categoría regidor fue una recomendación del licenciado Antinoe Fiallo Rodríguez, con quien sostuve muy buena amistad dentro del período final de la tiranía. Nuestra amistad se inició con la presentación que hizo el hoy finado doctor José Escuder Ramírez, fallecido en Sabaneta de Yásica el 30 de junio del 1960, acontecimiento dolorido que estrechó más la amistad entre don Antinoe y yo.

Este gran amigo era hermano de Viriato Fiallo, fundador del movimiento cívico que luchó para erradicar aquel avasallamiento de más de treinta años, ya descabezado. El aprecio inclinó a don Antinoe a presentarme como regidor, y al año siguiente me presentó como candidato a la primera diputación por Unión Cívica Nacional para la primera contienda electoral libre y democrática, después de la caída de la tiranía.

Yo me había retirado de la posición como edil porque me di cuenta de que  no tenía temperamento ni “aguante” para cuestiones de política partidaria. No estaba entusiasmado por la candidatura congresional o congresual, porque veía que esto o lo otro era más de lo mismo. ¡Cuántas cosas me decían! ¡Cuántas me habré evitado!  Sucedió que en las primarias del grupo cívico, convertido ya en partido político otra fue la persona que resultó elegida como candidato a la primera posición. Y se me “premió” como suplente del primer candidato. Este candidato resultó el único ganador de los nueve inscritos en la lista de la capital. Los ocho puestos restantes fueron ocupados por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en los comicios generales que ganó esa agrupación con Juan Bosch a la cabeza.

Asumí como representante el 27 de febrero de 1963, aunque había puesto poco interés a este asunto, por mi decepción cuando me retiré de la sala capitular del Ayuntamiento del Distrito Nacional. Pero me tocó la curul, debido a que el diputado cívico ganador renunció a su posición.

Recuerdo todo esto al ver en la pantalla, canal 26, la promoción comercial de “Una chica Bárbizon”, que habla de la tercera planta del edificio “Lope/z/ de Vega”, de esta ciudad.

Entiendo que el nombre de la plaza corresponde al nombre de la vía en que la plaza está edificada. La vía fue abierta durante el último tramo del régimen de Trujillo y se popularizó en la primera época de la post-dictadura. La ruta fue algo despoblada durante sus primeros años y la circulación de automóviles era poca, lo que puso temeridad en manos y pies de los conductores de automóviles: choques frecuentes, muchos lesionados, pérdida de vidas y destrucción de vehículos de motor y otros.

No se me olvida, y esto me ha traído al caso que, cuando fui regidor           -brevemente- en 1962, me llamó el maestro, actor, poeta y dramaturgo Máximo Avilés Blonda y me recordó que ese año se cumplía el cuarto centenario del nacimiento de Félix Lope// de Vega Carpio, de quien Pedro Henríquez Ureña dijo: “Toda la España está en Lope; toda la España de la plenitud…”. Sometí de inmediato un proyecto de resolución a la sala capitular de la alcaldía del Distrito Nacional, entonces sindicatura, para denominar la avenida de que hablamos con el nombre ilustre del Fénix de los Ingenios. Así se tramitó y fue cumplido a unanimidad. Debo ese honor, si me corresponde, a un amigo tan valioso como el autor del poema “Capacidad de llanto”, Avilés Blonda, compañero de estudios desde la normal de varones liceo Juan Pablo Duarte, antes Presidente Trujillo”.

Me mueven estos recuerdos cuando leo en la avenida Sarasota o en Arroyo Hondo etc…: “Banco Lope/z/ de Haro”, que contrasta con la escritura Lope// de Vega, cuando veo en la pantalla chica, canal 26, de Telecable, escribir Lope/z/ con (z). Nunca vi el nombre del Fénix de los Ingenios: ni en libros de enseñanzas, ni en sus propios libros; tampoco en antologías, ni enciclopedias. Ni en parte alguna ese Lope con (z).

El caso de Lope/z/ de Haro, con la última letra del alfabeto al final, sí tiene su propiedad y razón, como sufijo de origen vasco, que marca vínculo parental. Sin embargo, Lope//, no requiere esa letra final. López es López. Y además lleva tilde sobre la /o/. Pero Lope es Lope, sin tilde en parte alguna. Cada uno con lo suyo.