Los añorados dulces de nuestra infancia

Elizabeth Martínez
e.martinez@hoy.com.do
Décadas atrás era común ver las calles de nuestro país arropadas por vendedores ambulantes que ofertaban diversos dulces que eran disfrutados por los niños de los diferentes sectores de la capital y de todo el país.
Sin duda, recordar esos empalagosos sabores de la infancia nos llena de añoranzas. Muchos eran vendidos en un puesto fijo, mientras que otros llegaban a la puerta de nuestra casa o escuela.
Nada alegraba más a un niño que escuchar una campana o el sonido que hacían los pregoneros al hacer sonar su bandeja con el cucharón o el cuchillo con que servían o cortaban sus dulces.
Esa era la señal que los alertaba para ir corriendo donde sus padres, tíos o abuelos a pedirle unos centavos para comprar una canquiña, bizcocho borracho, palito de coco (churumbeles, memelos), maní dulce o salado, conconete, helado en fundita, jalao…
Estos eran degustados por las tardes, viendo muñequitos o reunidos con los amigos.
Muchas de estas tradiciones dulces han desaparecido, y otras aun se ven, pero no con la misma frecuencia de años pasados.
Aquí le presentamos algunas de esas golosinas llenas de recuerdos… llenas de infancia.

Palitos de coco

También conocidos como memelos, churumbeles, jicacos o cacos, usted elige como nombrarlos, estos chupetes rellenos de dulce de coco cubiertos de caramelo son una delicia. Por lo regular, eran ofertados en bandejas rectangulares en las puertas de las escuelas y colegios. Aunque ha disminuido su presencia, hoy podemos encontrarlos en algunas calles y en negocios de venta de comidas típicas del país.

Cocaleca o arrocito
Este dulce era vendido mayormente en las famosas “paleteras”. Se elabora a base de arroz inflado, un proceso similar al de las palomitas de maíz, con colorante y azúcar. Aunque la roja es la más popular, también hay cocaleca verde y amarilla. En la actualidad, la siguen vendiendo, pero es difícil encontrarla por montón, como antes.