Los banilejos conservan sus tradiciones

El pasado día 17 centenares de banilejos se dieron cita en el Parque Mirador del Sur, para celebrar su X Convite Banilejo, que como una tradición del siglo XXI pero con sus raíces desde el siglo XIX, atrajo a esa multitud en un ambiente de abierta camaradería y familiaridad para disfrutar de encuentros y recuerdos de una raza, que ya ha establecido su impronta en el país y en el mundo.

La naturaleza del más exitoso de esos convites, rescatado en enero del 2003 para buscar la forma de unir a los banilejos en un encuentro familiar, cobró sus dimensiones actuales cuando cada año se organizaba el evento para que coincidiera con las festividades de la patrona de Baní, Nuestra Señora de Regla, de manera que la diáspora banileja organizara sus reencuentros en Baní con esos dos acontecimientos.

El editorial del Listín Diario, del mismo día del convite, fue un ardiente llamado para que esa tradición perdurara y se continuara con el mismo entusiasmo que ha caracterizado a los anteriores, de manera que los organizadores se den cuenta de su compromiso y que están bajo la observación de una población pacífica y generosa, que ya consiguió en los mismos un espacio popular que le hacía falta para volver a encontrarse, y los organizadores asimilar su compromiso con su comunidad, obligándose a sacudirse de sus cansancios, fruto de la edad para con entusiasmo ofrecerle a sus “vales” el espacio para revivir lo que vivíamos en las calles de nuestro Baní natal.

Al mismo tiempo que se propicia el encuentro de banilejos y sus amigos, la generosidad de los patrocinadores, así como de los participantes en la venta de sus diversos productos, permite acudir en ayuda de algunas instituciones de Baní que a veces operan precariamente por falta de suficientes recursos para atender sus necesidades. Esta vez el comité organizador decidió acudir en ayuda del Hogar de Niñas Hijas de La Altagracia, de El Llano, a unos cuatro kilómetros al sur de Baní.

El éxito del convite para la atracción a tantos hijos de Baní y sus descendientes entusiasmó a la populosa colonia banileja de Boston y sus alrededores, y clonaron el evento, llevando celebrados cinco versiones del mismo con éxito inigualable, pero con ciertas limitaciones impuesta por el estricto cumplimiento de las leyes y regulaciones municipales de Boston y de su estado, Massachussets; para proceder al montaje deben esperar hasta las seis de la mañana del día del evento, lo cual es una limitante para el tipo de instalaciones que pueden llevar a cabo; no obstante cada año acuden más banilejos y sus amigos de todo Estados Unidos, para poder en el mes de julio disfrutar de un pedazo de Baní en ese estado norteño, distinguido por su heroica historia y su cultura plasmada en sus excelentes universidades.

Nuestro convite es una tradición que procede desde cuando los agricultores banilejos del sur del pueblo se reunían para recolectar los frutos de sus cosechas y en ese ambiente preparaban los frutos recogidos para empacarlos y enviarlos hacia los consumidores. Allí se generó un entusiasmo por las coplas improvisadas o chuines que hoy en día son el deleite de los asistentes a los convites, al igual que la participación de la emblemática Banda Municipal de Música que, creada en 1912, constituye un orgullo de perseverancia y mantenimiento por ya más de un siglo, gracias a los diversos síndicos que la tienen como su prenda más preciada de sus gestiones municipales, después de mantener limpias y ordenadas las calles del pueblo.

Para este décimo convite, como una ocurrencia rara, la naturaleza se portó admirablemente ya que nos regaló la tarde más hermosa que se haya disfrutado en uno de estos eventos, que casi siempre los asistentes acabamos bastante mojados por los torrenciales aguaceros, como despedida de la temporada ciclónica de las Antillas en este mes de noviembre.