Los barones del PLD

JULIO ALBERTO MARTÍNEZ RUÍZ

En el diccionario político dominicano hay palabras que brillan por su ausencia. Si bien por lógica gramatical, con el título de este artículo se puede deducir que no me refiero a los varones  del PLD, siempre es conveniente aclarar los conceptos.

Según la Real Academia Española (RAE)  barón es una persona “con gran influencia y poder dentro de un partido político, una institución, una empresa, etc”. Por ende, cuando me refiero a los barones del PLD, hablo de la cúpula partidaria y gubernamental que tiene mayor influencia y poder en la toma de decisiones.

Los barones del PLD saben que a 48 días de las elecciones el único método válido para la toma de decisiones es el cálculo electoral.

Frente a un adversario sin discurso que repite consignas huecas y desgastadas que no generan ilusión en el electorado, carente de recursos, porque ningún empresario invierte en su proyecto,  y con un partido débil,  por ser una organización con un índice de conocimiento muy bajo en un país donde los partidos políticos históricamente han mostrado fortaleza, lo aconsejable es actuar con mucha cautela.

Un “líder” opositor impotente que anda dando palos a ciegas y más que competir en buena lid, en su accionar,  basado en la agenda temática que le pautan los domingos, subyace una intención muy clara: deslegitimar las elecciones.

Por esta razón sus principales portavoces, cubierto con el manto hipócrita de la imparcialidad, sostienen que la alta popularidad que ostenta el Presidente y candidato presidencial del PLD, Danilo Medina, se debe a la “cuantiosa” inversión en publicidad gubernamental, no en su obra de gobierno.

Ante tal desatino, los barones del PLD reaccionaron suspendiendo la publicidad gubernamental hasta el 15 de mayo.

Los opositores arguyen que, por su voracidad, el PLD mantendrá su mayoría en ambas cámaras del Congreso y ganará abrumadoramente la candidatura presidencial, como si el pecado mortal de la democracia se origina en que un partido por vía electoral aspire a maximizar su cuota de poder.

Acongojados por el resentimiento de ver su oferta electoral fracasar durante tantos años, comparan el régimen político actual con la dictadura de Trujillo. Pero, como decía un ex presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero: “a cada exageración, una sonrisa”.

Olvidan lo que ha pasado cuando un mandatario ha intentado gobernar con un Congreso adverso. Por eso, el presidente Danilo Medina les responde en Pedernales: “no se lleven del cuento de que es una dictadura de partido, pues un presidente que no tiene congreso, no lo dejan gobernar”.

Los barones del PRM están conscientes de que a pocos días de las elecciones, con una diferencia de más de 30 puntos, es imposible ganarle a un candidato presidencial que ha sacado de la pobreza a más de 950mil personas. Sobre todo, cuando las condiciones estructurales de economía son favorables al partido de gobierno. Una economía en crecimiento y con perspectivas positivas para lo que resta de año.

El presidente Danilo Medina gobierna con los empresarios para generar empleos de calidad que beneficien a los trabajadores e incrementen el poder adquisitivo de los hogares dominicanos. No es casual que en tan solo 40 meses se hayan creado más de 400 mil empleos en el sector formal de la economía.

Si a eso le sumamos el arraigo del PLD en la población y la cohesión de su liderazgo interno, no hay que ser un arúspice para predecir lo que sucederá el 15 de mayo.