LOS BUENOS DIAS
Blanco Turbí

RAFAEL MOLINA MORILLO
A este hombre llamado Blanco Turbí habrá que erigirle en algún momento un monumento o develarle una tarja en su honor. Pero mientras tanto, vaya desde aquí un humilde pero sincero reconocimiento por la extraordinaria labor que viene desarrollando por la conservación de la fauna y la flora de la región suroeste de nuestro país.

Blanco Turbí es un simple guardabosque que se mueve en el área de los parques nacionales Jaragua y Sierra de Bahoruco, incluyendo la famosa Bahía de las Aguilas. Ignoro cuál es su sueldo, pero supongo que no ha de ser gran cosa. Deduzco, por lo tanto, que lo que él hace no es por dinero, sino por una vocación de servicio desinteresado que bien merece ser conocido por todo el mundo.

¿Y qué es lo que hace este hombre? Según relata el Diario Libre en un artículo firmado por Simón Guerrero, nuestro hombre aprendió en 1972 a incubar artificialmente tortugas que luego libera por millares en las playas de Pedernales, evitando que la Naturaleza y los depredadores acaben con ellas y contribuyendo así a la preservación de esas valiosas especies. En más de treinta años que lleva realizando esa tarea, calculo que Blanco Turbí debe haber liberado millones de tortuguitas.

La crónica nos habla, por sus nombres científicos, de las distintas especies de tortugas de carey que desovan en nuestras playas y que están amenazadas por diferentes peligros, entre ellos uno que se llama “el hombre”. Por su parte, un sencillo guardabosque, pobremente retribuído, se ha hecho cargo de cuidarlas en Bahía de las Aguilas. Mientras llega la hora de levantarle un monumento ¿no se le podría brindar más apoyo a este campeón?

r.molina@verizon.net.do