LOS BUENOS DIAS
Nananina

RAFAEL MOLINA MORILLO
Con el pretexto de que conviene celebrar las elecciones presidenciales el mismo año en que tienen efecto las de los congresistas y funcionarios municipales, un puñado de senadores propone, otra vez, modificar la Constitución.

¿Cuáles son los argumentos para defender la idea de que ambas elecciones deben ir juntas? Primero, que el país no sale de una campaña política y ello entorpece la vida productiva de la nación; y segundo, que la celebración de comicios cada dos años es muy costosa.

A lo primero podría contestarse que, más que dañino, es beneficioso un constante ejercicio electoral que mantiene vivo el espíritu cívico de la democracia que tanto necesitamos, aparte de que obliga a los legisladores a ganarse sus curules por sus propios méritos y no por los del candidato presidencial. Y evita los poderes casi omnímodos de un presidente con un congreso de su mismo partido.

Y a lo segundo, que nadie hable de costos excesivos, cuando en este país se pagan miles de millones de pesos por decorar un edificio público o por comprar una sede bonita para las Aduanas, por solo citar dos ejemplos de dispendio oficial. Sin mencionar los fabulosos planes para construir un metro subterráneo y una isla artificial, que requieren inversiones astronómicas.

Lo que todo el mundo sabe es que la verdadera razón para querer modificar la Constitución es el deseo de muchos legisladores por quedarse en sus curules dos años adicionales. Y de eso, ¡nananina!, el pueblo no lo va a aceptar.

r.molina@verizon.net.do