LOS BUENOS DIAS
Sólo para mayores (I)

RAFAEL MOLINA MORILLO
David Niven, Ph.D., escribió un entretenido y útil libro titulado “La mejor parte de la vida”.

Según el destacado científico social la segunda mitad de la vida puede ser mejor que la primera. Para que ello suceda hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones que el profesor formula en su exitoso libro con base en investigaciones profundas sobre la conducta, los hábitos de vida y la felicidad de quienes ya tienen arrugas y canas.

* La felicidad no es un accidente. Se puede aumentar si uno toma conciencia de lo que está haciendo y de lo que está dejando de hacer, y asume el compromiso de cambiar lo que no le gusta.

* Hay que intentar siempre hacer cosas nuevas. Las personas que viven en la rutina son 26 por ciento menos optimistas sobre su futuro cuando se les compara con quienes están constantemente haciendo pequeñas o grandes innovaciones en su vida.

* Disfrute las muchas cosas bellas que hay a su alrededor: un amanecer, una flor, una obra de arte, una pieza musical, una buena jugada en el beisbol, la sonrisa de un extraño, la ternura de un bebé ó el regreso a casa, son apenas unos pocos ejemplos de las muchas cosas maravillosas que a diario suceden y que no gozamos a plenitud.

* Nunca se jubile. Las personas activas sufren de depresión y otras enfermedades en menor proporción que los que poco o nada hacen. Mantener la mente y el cuerpo en acción es la mejor manera de conservar un espíritu joven.

* Exprese su propia personalidad. Haga lo que haga, después de los 40 años es necesario que lo haga con su propio estilo, con su propia voz, dejando siempre su huella personal en cada paso.

* Mantenga sus temores a raya. Imaginarse problemas futuros, preocuparse más de la cuenta, vivir asustado, es la mejor manera de amargarse la vida. Hay que procurar mantener la mente despejada y fresca el alma.

* Los días por venir pueden ser mejores que los días del pasado. Entre más credibilidad tenga este planteamiento, mayor es la probabilidad de que este deseo se materialice. Porque hay múltiples evidencias que demuestran que mucho de lo que nos sucede es producto de la actitud que tengamos frente a la vida.

* No se aísle, sea abierto, sea receptivo, involúcrese con mucha gente, interésese en sus vidas. Así descubrirá aficiones comunes, experiencias enriquecedoras y compañía en los momentos difíciles. Marginarse de la familia o de la sociedad es una forma de acelerar el envejecimiento del corazón.

(Continuaré mañana con las recomendaciones de David Niven, contribuídas a esta columna por Lisette Fernández Brugal).

r.molina@verizon.net.do