LOS BUENOS DIAS
Tres cartas sobre la impunidad

RAFAEL MOLINA MORILLO
Una: “Don Rafael, realmente como usted muy bien documenta, creo que en esta media isla ya estamos rebasando los límites. Mientras en nuestros hospitales no hay hilo, gasa, suero y tampoco cloro para limpiar y desinfectar los pisos y paredes, en el nuevo edififcio de la Suprema Corte de Justicia nos damos el lujo de poner alfombras persas, muebles importados de las mejores marcas, obras de arte de grandes maestros, pisos de madera de Yatoba y todo el glamour de la alta sociedad internacional. Creo que esta es una burla a los pobres dominicanos y a todos los que pagamos impuestos. Luis Lembert Santos, Santiago RD.”

Otra: “Muy acertado su comentario en su columna del 21 de abril en curso sobre que en nuestro país la impunidad es la regla, en donde se trata con propiedad el costo del  mobiliario del edificio de la Suprema Corte de Justicia. Pero hay más impunidad: La prensa señala que se descubren contrabandos millonarios y nadie va a la cárcel, pues si los descubren sólo pagan los impuestos y con un acuerdo de pago o con la entrega de la mercancía¼ ¿y si no los descubren? Se quedan con todo. Asi no se no puede. Sin embargo, por no tener la ‘revista’ de un vehículo de motor te quitan la licencia, te someten al tribunal y tienes que asistir y perder un dia y pagar una multa. Pero  es mejor que las cosas sigan asi, pues si se castigan los contrabandos y actos de corrupción, entonces a los que no tengan la ‘revista’ de sus automóviles los condenarán a muerte. Saludos, Hipólito Herrera, Santo Domingo.”

Otra: “Como todos los anteriores, este gobierno dice una cosa y hace otra; mientras somete uno de los tantos proyectos de ley para ‘transparentar’ las compras del gobierno, otorga grado a grado obras como el elevado de Los Alcarrizos, el Metro mismo ( porque de que va, va), la compra del antiguo edificio de Codetel, y esta “decoracion” de la Suprema. Constituye una verguenza que mientras miles de niños trabajan en las calles de mi pais, y otros miles mueren por falta de antibióticos o una simple diálisis, nuestros insensibles politicos y contratistas del momento viven una realidad diferente, donde el boato y el lujo sin comedimientos son la regla. Angel Rodriguez, Santo Domingo”.

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