Los buenos ladrones

Eusebio Rivera Almodóvar

A fin de analizar la frase que encabeza este artículo, hay dos hechos históricos (no anécdotas o fábulas) que quiero tomar de referencia, guardando detalles insustanciales para no connotarlos como chisme, debiendo resaltar que lo importante son los hechos y las enseñanzas útiles para el presente. Primero: Un médico fue nombrado director de un hospital fronterizo luego de comprobarse que su antecesor disponía de la subvención mensual para repartirla con funcionarios y legisladores del municipio. El recién nombrado suspendió la mafia y mejoró sustancialmente la calidad de la atención y los servicios porque robaba para él solo. Segundo: Un líder político en el apogeo de su prestigio y con una importante posición en la administración pública, repartió dádivas, del presupuesto de la institución que dirigía, entre miembros de su partido, supuestamente hijos de Machepa, y al ser cuestionado por la prensa respondió: Lo hice porque ellos son del partido y lo necesitaban y si vuelvo a tener la oportunidad lo haría de nuevo.
El médico director y el destacado político encontraron defensores y detractores por sus respectivas conductas y, sobre todo, entraron en la categoría de “buenos ladrones”, pero el que roba a los pobres para hacer rico a su grupito es un ladrón; la subvención de un hospital es de los pobres y el dinero del pueblo (mayoritariamente pobre) debe ser intocable para cualquier funcionario obligado a utilizarlo en beneficio de toda la ciudadanía y no en provecho propio y, si lo hace, seguirá siendo un ladrón antes, ahora y después, especialmente si por su conducta una mayoría sufre hambre, miseria, enfermedades, ignorancia y marginalidad. La cárcel es poco castigo para estos “buenos” ladrones.