Los choferes tienen de rodillas al Gobierno

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La acción subversiva cometida por los choferes afiliados a la empresa de transporte Fenatrano, realizada el pasado martes 20, demostró de cómo ponen de mojiganga al Gobierno cada vez que se les antoja, o sus dirigentes necesitan más ingresos, y las autoridades hasta bendicen tales demostraciones, como uno que consideró como algo normal esa manifestación de anarquía y tolerancia oficial.

Todos los políticos que han subido las escaleras del Palacio Nacional, y se han aposentado en la esquina sureste del mismo para ejercer desde su despacho la Presidencia de la República, han sido irresponsables, complacientes y populistas con los choferes y otros sindicatos, que a nombre de la paz y estabilidad social les conceden todo lo que exigen esos “padres de familia” en perjuicio de los recursos del Estado, que alegremente los gobernantes les otorgan a esos consuetudinarios agitadores y perturbadores de la paz ciudadana.

Lo del pasado martes 20 rebosó la copa de la tolerancia oficial, y esa insubordinación, para que se le reconozca poder seguir actuando como chivos sin ley, sería posible complaciendo a esos sindicalistas, que el director de AMET sea destituido por haberse atrevido pretender imponer el orden y la ley ante el comportamiento salvaje de choferes en su transitar medalaganario e irresponsable por los túneles y elevados de la ciudad.

Los choferes han impuesto su ley del irrespeto y atropello a la ciudadanía, y siempre con la mirada y aceptación cómplice de las autoridades. Es de esperar que luego del incidente y desobediencia del martes 20, el Gobierno, así como ha estado organizando e imponiendo el orden y observación de las leyes en áreas que eran anárquicas en el pasado, se decida olvidarse del populismo y llevar a la senda del orden y el respeto a los sindicalistas del choferismo, para ver si la ciudadanía alguna vez en la vida disfruta de un servicio decente y organizado.

No hay dudas que esa acción de insubordinación del pasado martes 20 toma un nuevo sendero, ya que decidieron afectar a todo el mundo, distinto a las ocasiones anteriores no salían a trabajar y sus huelgas eran molestosas, pero permitían el tránsito privado de los vehículos. En esta ocasión han cambiado el método de lucha, que como experimento, les dio resultado.

La subversión al libre tránsito afectó por varias horas la circulación matutina en la avenida 27 de Febrero. Los choferes detenidos no fueron juzgados por razones del populismo gubernamental, ahora más fuerzas tendrán esos sindicalistas del volante para demostrar que cada vez que quieran, arrodillan al Gobierno a su antojo, para que los complazca en sus demandas de combustible subsidiado, vehículos exonerados, concesiones para no elevar las tarifas del pasaje, dejarlos estacionarse como les dé las ganas, no sacar placas ni seguros y no aceptar ninguna revisión que lleve a miles de sus vehículos al cementerio de las chatarras.

Esa complacencia de los políticos hacia los sindicatos de choferes se inició con el doctor Balaguer en 1961, que a través del casi extinto Partido Dominicano les regaló centenares de carros a los choferes de concho, que hacían amagos de sindicalismo, y desde entonces marcaron el rumbo para mantener doblegados a los gobiernos, que acceden a sus peticiones perjudiciales al erario, y apaciguados ellos, el Gobierno entonces puede dedicarse a otras tareas que no se vean perturbadas por las exigencias choferiles.

Los choferes le han costado al país mucha sangre y dinero. De esa manera se estableció un protocolo de conducta amoldada a las exigencias de los sindicatos choferiles, que saben muy bien cómo sacudir y atemorizar a las autoridades para permitirles hacer lo que les venga en ganas, como lo ocurrido el pasado martes 20. Ojalá que haya una responsable y valiente decisión oficial de enfrentar a los terroristas del volante, para ver si organiza el sistema de transporte urbano, contribuyendo a implantar el orden con las operaciones de las dos líneas del Metro.