Los contratos a largo plazo para
lanzadores representan un riesgo

SEAN MCADAM
De ESPN.com

La última semana, los Mets de Nueva York disfrutaron de una sensación de bienestar tras haber adquirido a Johan Santana — y con razón.

Los Mets obtuvieron al zurdo más destacado del juego, y sin necesidad de pagar el valor completo a cambio a los Mellizos de Minnesota.

“Un robo”, concluyó un ejecutivo del béisbol al evaluar el trato desde la perspectiva de los Mets.

Pero para que Santana pueda exonerar su cláusula de no intercambio, los Mets tuvieron que darle una masiva extensión de contrato — seis años, por un valor de $137,5 millones. El trato es el más oneroso que jamás se le haya dado a un lanzador.

Y aquí es donde se pone difícil el asunto. Porque a pesar de que los contratos grandes representan un riesgo, aquellos firmados por lanzadores son son más riesgosos aún.

A pesar de que los jugadores de posición mejor pagos del juego — un grupo que incluye a Barry Bonds, Alex Rodríguez y Manny Ramírez en la última década — generalmente demuestran ser buenas inversiones, no se puede decir lo mismo acerca de los lanzadores mejor pagos.

Piensen en Kevin Brown (siete años, $105 millones); piensen en Mike Hampton (ocho años, $121 millones), o piensen en Barry Zito (siete años, $126 millones).

En algún momento, cada uno de los lanzadores previamente mencionados podría clamar ser el jugador mejor pago en su posición. Pero Brown y Hampton fueron un fracaso.

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Malos negocios

La historia reciente demuestra que la contratación de lanzadores a largo plazo es un mal negocio, pues los brazos del presente son inestables en su generalidad y lesiones de cuidado ponen en peligro las altas inversiones.

Tema espinoso

A pesar de los temores, otras contrataciones del pasado reciente como la de Pedro Martínez con los Medias Rojas o la del propio Santana al comienzo de su carrera con los Mellizos han rendido buenos frutos y han contribuido al éxito de sus clubes.