Los decretos y la economía nacional

Pedro René Mejía Almonte

 

Usted al leer el título de este escrito puede cuestionarse la relación que existe entre un pedazo de papel con una firma presidencial y la economía de un país como el nuestro, la República Dominicana. ¿Cómo así decreto-economía? Pues sí, es muy probable que estos dos términos en lo práctico tengan mucho que ver, al menos aquí sí. Para desarrollar dicha opinión permítame ampliar el concepto de Economía.

Etimológicamente la palabra Economía, proviene del griego oikonomía, este término a su vez se compone de oikos que significa “casa” y nomos que significa “ley”, por ende la economía podría definirse como la ley social.

La economía no es más que la ciencia que estudia la manera en que una sociedad se organiza para crear sus medios de existencia, como distribuirlos y consumirlos de manera sistemática y sucesiva.

La economía, para fines de estudio, ha de dividirse en dos campos, que son: microeconomía y macroeconomía. La microeconomía explica cómo se determinan variables como los precios de bienes y servicios, el nivel de salarios, el margen de beneficios y las variaciones de las rentas. Por su parte, la macroeconomía se refiere al estudio del funcionamiento de la economía nacional y global, analiza las variables agregadas, como el monto total de bienes y servicios producidos, el total de los ingresos, el nivel de empleo, la balanza de pagos, el tipo de cambio y el comportamiento general de los precios.

Algunos economistas, como John Stuart o Léon Walras, mantienen la idea de que la producción de riqueza no se debe asociar a su distribución, en otras palabras, se puede producir mucha riqueza pero no necesariamente llegar a la mayoría de la población; aquí entra en escena la tan mencionada “Desigualdad”.  Thomas Maltus en su libro “Ensayo sobre el principio de la población”  predijo la hambruna en el mundo, ya que afirmaba que la población crece geométricamente y la producción de comida crece aritméticamente. Maltus decía que la población podría duplicarse en 25 años y mientras esto ocurre la cantidad de comida es menor (1798), es como repetir aquella frase presidencial: “No hay sombreros para tantas cabezas” lo dijo Danilo Medina refiriéndose a que los cargos en el tren gubernamental no son suficientes.

La economía per se, es independiente de la acción política de cualquier gobierno pero, muchos diseñadores de políticas son conocidos por utilizar una plétora de conceptos económicos y retórica como medio para legitimar agendas políticas, sin limitar sus observaciones a asuntos relevantes a su responsabilidad. Lo que nos demuestra que en la práctica las políticas económicas van muy de la mano de la acción política, específicamente con las ejecutorias que desde el gobierno se producen.

Tal parece que la elaboración de los decretos presidenciales como suero de miel de abeja es todo un plan orquestado desde palacio para contraer la economía ; es posible que como se dice en la calle “El gobierno no tiene dinero” o sencillamente busca disminuir la corrupción, sí la corrupción , porque un funcionario sin decreto de confirmación no compra, no gasta , no nombra personal , no ejecuta obras que necesita la comunidad , en fin, un funcionario sin decreto no compra ni tinta para impresoras .

Presidente Danilo Medina, confirme a los funcionarios que quedan, o destitúyalos porque sin su decreto bajo el brazo sus muchachos no mueven ni un dedo…