Los derechos del consumidor en el mundo digital

La conectividad, la información, el conocimiento y todo lo que constituye la era digital que nos llegó y se desarrolló en este siglo XXI, se han convertido en derechos fundamentales porque impactan en la vida misma de todos los ciudadanos y, sobre todo, aceleran el proceso de relacionarnos y convertir a la humanidad en una hermandad.
La velocidad con que crece la tecnología y todas las posibilidades que se desarrollan a partir de ella son tan impresionantes, que crear normas para regular los servicios y planes vinculados se hace casi imposible porque cuando una regla podría estar terminada, ya hay otra producción que dejó atrás la anterior.
En la historia de las comunicaciones encontramos que el teléfono tardó 75 años para llegar a 50 millones de personas; Facebook un año, Instagram solo seis meses, y seguro que muy pronto aparecerá otra red social que lo haga en menos tiempo. Así estamos.
Con estas premisas podríamos pensar que todo el mundo está debidamente conectado y que muy pronto todos estaremos en las redes globales, pero la realidad es otra.
Solo 3 mil millones de personas están conectadas, lo que equivale al 40% de la población mundial. Se espera que para el 2020 llegue al 52% el número de personas conectadas. Si en 17 años avanzamos tan rápido, la pregunta obligada seria: ¿cómo se explica la ralentización que se percibe? ¿Y qué ocurre con el otro 60% que no está conectado?
Lo de siempre: la famosa brecha de la desigualdad, en la cual los que más pueden son beneficiarios de todas las nuevas tecnologías y los más pobres se quedan rezagados y muy atrás frente a las innovaciones tecnológicas.
Es por esa razón que solo el 10% de la población de los países pobres tiene cobertura, lo que a todas luces le niega el derecho humano al conocimiento y a la comunicación.
¿Cómo andamos en el país? Muy mal, solo el 23% de la población está conectada y hacemos tanto ruido en las redes sociales como si el mundo de la República Dominicana fuera solo para dos millones 300 mil habitantes, de una población de 10 millones.
De esa cantidad, el 42% posee banda ancha en los teléfonos inteligentes y solo el 6,79% la posee en la banda ancha fija.
Una de las razones de la brecha lo constituye el precio, el monopolio y el oligopolio en los servicios para las conexiones.
Por esa razón, si es un derecho humano la inclusión en el mundo digital deben abaratarse los costos de internet. Es la única forma de reducir la brecha digital y para que más personas tengan acceso al conocimiento a través de las nuevas tecnologías.
En nuestro país avanza muy poco la conectividad y aunque se espera un 40% para el 2020, todavía seguimos rezagados con respecto a los demás países de la región.