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República Dominicana es el segundo país de América Latina, después de Haití, donde se está produciendo un crecimiento más rápido de la población urbana, según el estudio América Latina y el Caribe: desafíos, dilemas y compromisos de una agenda urbana común, elaborado por el Foro de Ministros y Autoridades Máximas de la Vivienda y el Urbanismo de América Latina y el Caribe (MINURVI).
El estudio tuvo la colaboración de la Unidad de Asentamientos Humanos de la División de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat/ORPALC).
De acuerdo con ese estudio, que plantea una nueva agenda urbana para la región, la población urbana crecerá un 2% anual en la República Dominicana en el período 2015-2020, mientras el resto de América Latina y el Caribe crecerá un 1.28% en ese mismo período. La de Haití crecerá en 2.93% en ese período.
Al abordar la situación de América Latina, el estudio señala que hay algunos países con población muy numerosa que muestran actualmente un crecimiento de sus ciudades extremamente rápido como Haití y la República Dominicana, y es debido, principalmente, a la importancia poblacional de estos dos países, que la velocidad de urbanización en la región caribeña sea en total elevada.
La población urbana en la República Dominicana era de 55.2% en 1990, pasó a 79.0% en 2015 y se proyecta que será de 88.9% en 2040, mientras que la población urbana en América Latina era en promedio de 70.5% en 1990, subió a 79.8% en 2015 y se espera que alcance el 84.7% en 2040.
Las ciudades de América Latina y el Caribe suelen estar caracterizadas por su desigualdad socioeconómica, la presencia de asentamientos informales, altos grados de inseguridad de la tenencia, y por poseer amplios segmentos de la población dependientes del sector económico informal.
La masiva migración desde las zonas rurales a las zonas urbanas, y por contraparte, los nuevos fenómenos de migración de la población con mayores recursos, y de otros habitantes, desde el centro de la ciudad hacia barrios periféricos, entre ciudades, y en cierta medida desde la ciudad hacia el campo, han provocado una recomposición social del espacio rural.
Adicionalmente, el crecimiento natural de la población, la influencia de los mercados inmobiliarios y la débil planificación urbana, han dado como resultado altos niveles de segregación socio-económica y espacial en las ciudades de la región.
Aunque se ha logrado progresivamente ir reduciendo ciertas brechas, las desigualdades espaciales en la distribución de los ingresos, junto a la falta de acceso a servicios básicos, continúan siendo algunos de los principales desafíos de la urbanización en América Latina y el Caribe.
Si bien la urbanización ofrece oportunidades para alcanzar el progreso en todas las dimensiones del desarrollo sostenible, estas oportunidades deben ser aprovechadas a través de la planificación y la gestión.
Aunque el movimiento voluntario de la población y de las empresas hacia los centros urbanos es fundamental, las ciudades también necesitan de gobiernos locales y nacionales eficientes que las apoyen.
El estudio plantea que se debe “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”.
El estudio considera que uno de los principales desafíos de América Latina y el Caribe es la necesidad de reconstruir la capacidad de respuesta tributaria ante un escenario económico más adverso y al mismo tiempo fortalecer su marco financiero-fiscal a través de un sistema progresivo en la recaudación de impuestos.
Los países de América Latina y el Caribe tienden a tener una baja recaudación fiscal, como resultado de las deficiencias institucionales, la informalidad y la evasión de impuestos, situación que afecta seriamente su capacidad de gasto público.
Si bien en las últimas décadas la carga impositiva en ALC ha aumentado considerablemente, rondando en la actualidad un 18% del PIB, todavía se mantiene muy por debajo de la media registrada por los países de la OCDE (CEPAL, 2012). De acuerdo a CEPAL (2015b), para aumentar los ingresos del Estado por concepto de impuestos se requiere de sistemas fiscales progresivos, fortalecer el impuesto sobre la renta, aplicar tasas verdes y sobre el uso del suelo, y enfrentar la evasión fiscal. En tanto que la movilización de recursos internos requiere de profundas reformas tributarias.
El estudio considera que se hace imprescindible un nuevo pacto político para lograr una reforma en la estructura tributaria con el objetivo de combatir la desigualdad social y territorial. De acuerdo a esa perspectiva, las ciudades se erigen como los lugares donde se pueden recaudar algunos impuestos directos por medio de las patentes comerciales y los tributos a la propiedad.