Los ejemplos

BONAPARTE GAUTREAUX PIÑEYRO
Una sociedad necesita modelos, ejemplos, acciones y personas y personajes a quienes imitar.

Se educa con el ejemplo y los ejemplos actuales, obviamente, dejan mucho que desear.

¿Quiénes dirigen la sociedad? ¿Acaso se ha detenido a pensar en quiénes y cuáles son los ejemplos de esta sociedad?

¿Los políticos y militares que llegan a los gobiernos con una mano delante y otra atrás y salen de las posiciones con luengos bienes de fortuna?

¿Los sacerdotes, muchos de los cuales olvidan su papel de pastores de todas las almas y entienden que deben dedicar más tiempo a servir a ricos en desmedro de la mayoría?

¿Los jueces, muchos de los cuales son criticados por sus propios compañeros en la judicatura, por colegas abogados y por aquellos que han contribuido a su corrupción buscando sentencias complacientes aunque no tengan razón y la decisión no sea justa?

¿Los maestros, muchos de los cuales tienen las aulas, nada más, como un modo de ganarse la vida en vez de una tribuna para la enseñanza, el ejemplo y la construcción del futuro?

¿Los periodistas, muchos de los cuales se venden a quien les dé más y usan su influencia y sus talentos a favor de los peores intereses?

El combate a la delincuencia debe ser una tarea de toda la sociedad, en la cual cada quien ponga su grano de arena.

¿Qué ocurre hoy, en República Dominicana, que no ocurría hacen dos, tres, cinco, ocho años?

Siempre hubo delincuentes osados, asesinos por paga, ladrones de poca monta que fueron apresados, bandas de maleantes.

Por supuesto, había respuesta para esos hechos delictivos que se manifestaban desde la Policía, la Justicia y el Gobierno.

¿Qué ocurre ahora?

Desde que llegaron los “cadenuses” con profusión de cadenas doradas o de oro, invadieron sus barrios, montados en automóviles del año, derrochando papeletas.y no ocurrió nada, ahí comenzó una parte de la descomposición actual.

La autoridad ¿cuál? investigó muy poco sobre el origen de esos dineros. Y el tigueraje se maridó con el colmadero, el líder comunitario, el comandante del destacamento y ¡que siga la fiesta!

La delincuencia, también, puede ser una respuesta a una situación de desajuste social en el cual se toca a rebato al grito de ¡sálvese quien pueda!

Tan pronto comenzamos a ser prisioneros de las rejas de hierro colocadas en puertas y ventanas de nuestras propias casas, fue un paso hacia atrás ante los avances de la delincuencia.

Entonces creímos que esa era la solución, no un paliativo, pero no fue suficiente para disuadir a los delincuentes. Siempre vemos en la prensa la fotografía de asaltantes, homicidas, violadores.

Pero, curiosamente, el Gobierno no da señales claras y definitivas de que quiere resolver el problema de los grandes delincuentes.

El Presidente de la República dijo que una gran cantidad de ricos y empresas importantes se roban la energía eléctrica.

No hemos visto el nombre de ninguno ni ninguna como sometidos a la Justicia.

El director de Aduanas dice con frecuencia que descubre contrabandos multimillonarios y nunca se sabe el destino final y legal de esos descubrimientos. ¿Se someten a la Justicia los culpables? ¿A quién se le teme que no se ofrecen las fotografías y los nombres de los contrabandistas? ¿Es que todos tienen padrinos en las más altas esferas del Gobierno para que sus culpas sean convertidas en bendiciones?

La falta de buenos y sanos ejemplos desde quienes dirigen la sociedad, es una de las causas principales de la delincuencia, pero hay una gran resistencia a erradicar esos problemas. ¿A quiénes benefician?