“Los estuchados verdes”

La realidad más dolorosa se nos presenta cuando –listo para la pelea del día- sales de tu vivienda dispuesto a llevarte el mundo por delante y te das cuenta que… ¡es el mundo que te lleva de encuentro! –comenta Píndaro para sí mismo-… De pronto, te das cuenta que una cosa piensa el burro y otro el que lo apareja… Lo que parecía ser una mañana sencilla, agradable, alegre, se convierte en… ¡un berenjenal al horno! … Por el lado derecho te pasa un vehículo sin placa… Ves delante de ti otro con todos los vidrios tintados hasta el tuétano, con una placa oficial impresa en cartón laminado… Esto se fuñó –piensa Píndaro-… No hay respeto por sí mismo… ¡ni hacia los demás!…”

7:45 de la mañana… el tapón empieza a crecer… Píndaro ha llegado a la esquina de la Lincoln con Kennedy… empiezan los bocinazos… ¡Ya el calor que producen los carros entrampados provoca inquietud en los que tratan de llegar a su destino…

“¿Cómo es que esos dos carros –uno sin placa y otro con una en cartón laminado- están en la calle como Pedro por su casa? –se cuestiona Píndaro… “¡Parece que están pegaos!”… Con sus ojos ‘estacados de par en par’ y exclama: “¡Diantre!… ¡Mira ese carro deportivo negro… tinte en sus vidrios… y una placa en cartón que dice “Police!”…”

7:55 a.m. y todavía sigue taponado… Únicamente ha rodado unos cuantos metros desde su acceso a la Lincoln-… Los vehículos avanzan lentamente –como el suero de miel de abejas-, Una realidad de permisividad ha crecido enormemente y –lamentablemente- no es lo que nunca se había hecho, sino lo que siempre se ha practicado pero, ahora, con más libertinaje…

8:05 am …Han pasado 20 minutos para transitar cuatro cuadras… De nuevo, detiene su marcha porque una dama “estuchada en verde”… -con un sombrero que no le encaja, pues parece ser un número más pequeño que el real- le manda parar… Aunque está nublado y el sol brilla por su ausencia, sus ojos están ocultos detrás de unos grandes lentes oscuros… Lo único identificable en ella es la lucha que proyecta por coordinar el movimiento de su mano izquierda –que se parece al movimiento de los lavadores de vidrios que asedian en la misma esquina- con el de su mano derecha… En ella sostiene un pesado radio, a través del cual parece estar hablando con quien tiene el cerebro para controlar‘la operación’…Parece recibir el auxilio de alguien que, como Supermán, tiene el don de poder ver -desde otra esquina lejana- el tollo que se ha creado…

Mientras el hacha va y viene, a Píndaro se le ocurre a mirar hacia arriba para encontrar un alivio a su desventura y… ¡Sorpresa!.. El semáforo hace rato está en verde…

8:10 am -¡Veinticinco minutos después!- Delante de ella pasan veloces carros sin placa… camiones con cargas mal colocadas… minibuses con cuchumil pasajeros y un ‘pitcher’ que saca una pierna y un brazo sin importar lo que provoque… Un autobús de la OMSA sin placa… motoristas sin cascos… destartalados carros que han tenido ‘la suerte’ de haber recibido un marbete de “Revista”… Píndaro mira de nuevo hacia delante… El semáforo ha vuelto a cambiar a rojo… Por el espejo retrovisor derecho, le sorprende una jeepeta azul oscuro que proyecta unas cambiantes luces rojas… azules… blancas… buscando la forma de pasarle a todos los que ya han estado esperando… La ‘estuchado’ se deja presionar y, con ambas manos… ¡A todos da una orden de arrancar!… Justo debajo del elevado, tres motores pintados de verde están estacionados –con sus cascos sobre sus guías- mientras sus ocupantes conversan entre sí…

Píndaro, reflexiona para sí y para los que tienen la autoridad de hacer lo que nunca se ha hecho en el tránsito… Y se pregunta: “¿Por qué si los semáforos están para balancear el flujo, son ignorados e irrespetados por los ‘estuchados’ verdes, creyendo que tienen el don de coordinar mejor que lo técnicamente programado?…. ¿Por qué los motorizados no están con sus equipos encendidos… para cuando les pasa por delante un vehículo sin placa, o con luces de colores para emergencia sin estar autorizados, o con una placa impresa en cartón laminado –excepto las autorizadas por la DGII para vehículos nuevos-, les detengan de inmediato?… ¿Por qué sus servicios no van orientados a auxiliar a los conductores, cuando realmente los semáforos están apagados?…

Mientras tanto, el respeto natural de la población seria hacia “los estuchados verdes” lo estaremos viendo debilitado cuando, en realidad… ¡Deben luchar por ganárselo!