Los fantasmas del desequilibrio

El país se asoma con la pre-campaña a la puesta a prueba de normativas que procurarán igualdad de condiciones y de disponibilidad de recursos entre aspirantes a candidaturas en competencias internas de partidos en busca además de moderación en gastos para que la lucha partidaria no tome el deplorable curso derrochador en que ha estado siempre. Abundancia hecha posible también por licencias para allegarse peculios cuestionables por su procedencia non sancta o porque se accede en total transgresión legal a arcas oficiales. Una debilidad sistémica ha permitido una y otra vez que alcancen predominio en el electorado los activismos prevalidos de abundancia para alcanzar la aceptación de votantes mediante dádivas y sustentando la movilización de público en nóminas y nominillas que hacen permanecer al Estado y los municipios como financiadores de campañas por órdenes de jerarquías en usufructos estatales.

Falta ver si las autoridades electorales, que muestran imparcialidad y decisión de cumplir con éxito su papel, salvarán a los sucesivos procesos de usuales prácticas antidemocráticas auspiciadas generalmente desde ejercicios públicos que conducen las rivalidades por el poder o por continuar en él hacia inevitables desemejanzas entre contrincantes, como si se tratara de sardinas y tiburones que cierran el último capítulo con los escualos dándose banquete con los pequeños .

Hermanos que sufren

Más de cuatro millones de venezolanos han huido de su país en poco tiempo por efecto de la represión política que incluye asesinar y torturar, y el hundimiento de una economía que con el petróleo marchaba en auge y hoy es un desastre. República Dominicana ha brindado refugio a muchos de ellos, torcidos de su destino; sacados del curso normal de existencia al que estaban adaptados.

La ofensiva diplomática y de repudios procedentes de los pueblos hermanos de Venezuela no han surtido el apremiante efecto de liberación. Rusia apoya la barbarie, sosteniendo a los tiranos que abaten la patria de Bolívar. Se coloca contra la historia y la justicia, insensible al dolor de una nación atrapada en su desdicha. Oxigena continuamente a enemigos de la libertad en América Latina, lejana para ella.