Los fracasos del PRD

FABIO R. HERRERA-MINIÑO
Los fracasos del PRD, cuando le ha tocado administrar el Estado, es el lastre más maligno e insuperable para pretender convertirse de nuevo en gobierno en este año. La situación se refleja de cómo su candidato no repunta en las diversas encuestas serias que se han realizado, manteniéndose estancado en torno al 32% de las simpatías populares, amén de su falta de carisma que no lo hace atractivo al gran público.

El hecho de que la maquinaria electoral del PRD está conformada en torno a figuras muy cuestionadas en la conectividad, origina demasiados interrogantes en la gran masa silente, quien es la que decide el ganador de las elecciones, y la misma después que perdió al doctor Balaguer solo han encontrado en el candidato peledeísta su consolación y esperanzas, pero que tampoco ha mostrado atraer una confianza absoluta por las bellaquerías y desplantes que protagonizan sus principales colaboradores, con ingresos lujosos y villas veraniegas en las bellas y altas montañas del país.

La alta dirigencia del PRD parece actuar con un asombroso infantilismo en esta campaña; al arremeter en contra de su rival con denuncias tremendistas, se ha expuesto que poco a poco van saliendo sus trapisondas pasadas, que el perdón de los gobiernos rivales le han perdonado tales acciones dolosas, y con tal de desacreditar al PLD gobernante, tratan de justificar la misma, asumiendo que éstos no tienen suficiente potencia colgante para demostrar las bellaquerías cometidas por el PRD en el ejercicio del gobierno, principalmente en el período anterior.

Los estrategas del PLD han comprendido el malestar nacional, para aceptar de nuevo al PRD en otro gobierno. De ahí es que han focalizado su estrategia de propaganda, demostrando lo que pasaría si cayéramos otra vez en manos de un equipo gobernante que no ha lavado su cara, y sus desmanes están frescos en la memoria y que todos se mantienen beligerantes, pese a los esfuerzos del candidato blanco de sacudirse de esas garrapatas, como determinó el inolvidable Juan Bosch cuando en 1973 renunció a ese partido para formar su exclusivo PLD para no contaminarse, y mantenerlos apartados de la sociedad dominicana, ellos como santos varones y castigadores de un país que no merecían que ellos lo gobernaran.

Las encuestas y la percepción general es que se le hará difícil al PRD obtener la victoria en mayo venidero, ya que el aval más puntual y notable del PLD como gobierno ha sido la notable recuperación económica, después del desastre en que nos sumergieron los perredeístas y sus allegados, que de una manera tan descarada tratan de ocultar y desvirtuar los hechos como aquellos personajes de la novela 1984 de George Orwell, cuando la historia se cambiaba cada día, y ahora los perredeístas quieren surgir como mansos y capaces corderitos, en reclamo de un nuevo apoyo nacional, cosa que parece no será el 16 de mayo.