Los frutos secos, excelentes tentempiés

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¡Qué delicioso resulta saborear un rico bocado de frutos secos! Y es que no solo tienen un exquisito sabor sino que también hay una gran variedad de ellos. Puede elegir entre  almendras,  avellanas,  maní, nueces,  pistachos,  castañas, semillas de calabaza, entre otros.

Un dato interesante es el versátil uso que tienen estos frutos en la gastronomía. Así no es extraño que se utilicen frutos secos en la elaboración de ensaladas acompañando las verduras y los aperitivos.

De igual forma, los potajes de la cocina persa y los aromáticos postres de la cocina árabe.

 Algunos de los aromas a frutos secos que se pueden apreciar en los vinos blancos como en los tintos no provienen de la adición de estos frutos al vino, sino a la maduración que ha logrado el sabor.

Otra opción de la que puede disponer es la de las barritas de muesli. Estas barras se utilizan como un complemento de la dieta, no como un sustituto, ya que el cuerpo también necesita de los otros nutrientes.

¿Por qué se llaman así?  Los frutos secos reciben este nombre porque todos tienen una característica en común: en su composición natural tienen menos de un 50% de agua.

 Son alimentos muy energéticos, ricos en grasas, en proteínas, así como en oligoelementos.

De acuerdo al tipo de fruto seco de que se trate, éstos pueden aportar buenas cantidades de vitaminas, sobre todo las del grupo B, o ácidos grasos omega 3.

¿Cómo y cuándo comerlos?   Los frutos secos son un aperitivo estupendo sustituyendo a pasteles o galletas. Son la mejor y más sana ‘comida rápida’. Además, resulta una buena opción como intercambio sano de grasas, o aperitivo entre horas junto con algunos carbohidratos.

La variedad es muy importante en la dieta y esto es aplicable también a los frutos secos. Es conveniente mantenerlos en un lugar fresco y oscuro para que conserven intacto todos sus beneficios.

Pueden tostarse en el horno o a fuego lento, sin sal ni aceite. También pueden comerse como complemento del almuerzo o a media mañana, con un yogur.

Y quizás una de los usos que más disfrutan los comensales: como aperitivos, antes de las comidas y como una rica merienda en las tardes.

Otras ventajas. Es importante saber que no es necesario ser el mejor cocinero del mundo para aprovechar las ventajas de estos alimentos que se pueden comer crudos, en cualquier momento, son fáciles de llevar y, lo mejor de todo, repercuten directamente en la salud.

   Según el Curso de Verano de la Universidad de Córdoba, recuerda la doctora Rosa Solá, la confirmación de que el consumo de los frutos secos mantiene el peso y evita la obesidad supondría la ampliación del conocimiento de los efectos  beneficiosos de estos productos.

  Entre otras cosas, los médicos recomiendan un puñado al día para evitar desfallecer ante una actividad física deportiva o laboral intensa.

Cabe destacar que los frutos secos forman parte básica de la dieta mediterránea, y son considerados alimentos funcionales por aportar un beneficio más allá de su sabor y aroma.

Además, más de un 50% de su composición está representada por lípidos, especialmente ácido oleico y linoleico.

Estudios han demostrado que ingerir una pequeña cantidad de frutos secos de cuatro a cinco veces por semana reduce el riesgo de Enfermedades Cardiovasculares (ECV).

Aportes

Los frutos secos proporcionan algunos minerales cardioprotectores, como el magnesio, el boro, el cobre, el manganeso, el zinc y el selenio. Este último, junto a las isoflavonas y ácido fólico, entre otros nutrientes, podría evitar el daño del material genético, evitando de alguna forma la multiplicación y el desarrollo de las células cancerígenas, y ayudando a controlar la oxidación del organismo.

Conviene saber que los frutos son saciantes y proporcionan una fuente de energía muy concentrada.