Los gigantes subsidiados: la gran traba de países en desarrollo

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Importantes economistas norteamericanos han determinado, por consenso, que una de las mejores maneras de incentivar el progreso en los países en vías de desarrollo es a través de la disminución y, eventualmente, la eliminación de los subsidios a la producción de los países desarrollados.

Es así como existe una brecha enorme entre las declaraciones de Estados Unidos en favor del libre comercio y sus actividades en este sentido.

De hecho, el tema de los productos agrícolas está fuera del alcance de las discusiones sobre libre comercio, mientras por otro lado se aboga por mercados abiertos para productos tales como artículos fabricados, computadoras y servicios.

Otra anomalía grande fue anunciada el 29 de julio del 2002, cuando Estados Unidos propuso en la Organización Mundial de Comercio (OMC) un plan extensivo, proponiendo la cancelación de barreras mundiales y subsidios en alimentos y productos agrícolas y otras distorsiones del mercado mundial, pocas semanas después que Washington aumentara enormemente sus propios subsidios en Estados Unidos.

Estas consideraciones están contenidas en un artículo escrito por Wilson Rood, ex presidente y actual consejero de la Cámara Americana de Comercio, publicado en el último boletín noticioso de esa institución.

Según Rood, esta última medida causó una revolución en los mercados mundiales, especialmente cuando los precios internacionales de los productos agrícolas fueron muy bajos.

“Un ejemplo fuerte fue que el incremento de los subsidios a los productores norteamericanos, afectó uno de nuestros buenos aliados, Australia, impactando sobre más de US$16 billones en exportaciones agrícolas”, explica Rood.

Esto, encima de una tarifa especial sobre la madera de Canadá, en marzo de este año, llevándola a un 29%, ha sido un golpe muy fuete para un país que exporta la mitad de su producción hacia Estados Unidos, además del incremento de impuestos sobre las importaciones de acero impuestas recientemente a aquel país, son acciones que pintan a la administración del presidente Bush como “proteccionista”, mientras ese país se proclama a favor del libre comercio.

“Estados Unidos se ha postulado como la nación campeona del libre comercio en todo el mundo. Pero esto no puede ser un camino de una sola vía, especialmente en vista de los grandes problemas que existen en sus países vecinos”, opina Rood.

“Por ejemplo, Argentina depende de las exportaciones de su sector agrícola en un 52%, Brasil un 33% y Uruguay un 55%. (Qué mejor forma para ayudar de verdad en la apertura de nuestros mercados!

La posición de Estados Unidos es que, comparada con las naciones desarrolladas del mundo, las tarifas de ese país del norte son más bajas que Japón (59%) y la Unión Europea (30%), en comparación con un 12% de Estados Unidos.

Sin embargo, en contra de esta posición está el argumento de que la población agrícola norteamericana representa un porcentaje muy bajo, entre un 2 a 4% de su fuerza laboral y que solamente las grandes corporaciones están fuertemente subsidiando la producción, además de que sin la vasta producción de estos gigantes subsidiados, la agricultura en los países desarrollados puede prosperar.

Según Rood, el consejo de los economistas norteamericanos es que una de las mejores maneras de incentivar el progreso de los países subdesarrollados es a través de la disminución, y, eventualmente, la eliminación de los subsidios a la producción de los países desarrollados.