Los ingresos por turismo se desploman
entre 1980-2004

POR SOILA PANIAGUA
El ingreso por turismo se ha venido desplomando en los últimos años, obligando a un cambio en el modelo de desarrollo de ese sector que evite el deterioro de los recursos naturales y que tome en cuenta a las comunidades.

El dato lo ofreció el empresario e investigar Jaime Moreno, quien dijo que el modelo turístico está agotado y que es imposible continuar los niveles de desarrollo que se logró en ese sector, si no se producen profundas transformaciones.

De acuerdo al “Informe Nacional de Desarrollo Humano”, preparado por un equipo de investigadores, el turismo es el sector más importante y que más aporta a la macroeconomía de la República Dominicana.

En el informe se explica que mientras en los años 80, cuando el peso estaba prácticamente a la par con el dólar, el gasto por turista era de US$69.00, en el 2002, cuando un dólar costaba más de RD$20 era de unos US$119, lo que se atribuye a la inexistencia de una oferta diversa y al rezago que por años ha caracterizado al sector turismo, que se fundamenta en la playas y el sol. Comentó que las comunidades se sienten excluidas, ya que el turismo no les aporta los beneficios esperados.

Mientras que Ceara Hatton, director del informe y coordinador nacional de la Oficina de Desarrollo Humano del PNUD, dijo que la tendencia mundial es a cambiar el patrón, a que se oferte un paquete diverso que tome en cuenta a la comunidad, para que esta se desarrolle económica y social, que pueda sentir los beneficios que genera el turismo y los recursos que provee su tierra.

“Crecimos con exclusión. Esa falta de compromisos ha generado un modelo que consume altas cantidades de los recursos”, dijo Moreno, al afirmar que las playas dominicanas han cambiado mucho.

Manifestó que el modelo social que hay alrededor de los centros hoteleros no es el mejor, porque hay indiferencia tanto de las comunidades, como de los propulsores de esos proyectos.

Dudó que el turista desee pagar una tarifa alta por ir a una nación donde el ambiente esté desagradado y abogó porque en el país se desarrolle un modelo de turismo que se aleje de los compromisos de homogeneidad y de mercadeo sin particularidad.

“Lo primero es que debemos empezar una estrategia de mercadeo particular. Nosotros tenemos algo que mucho países no tienen, ya que los indicadores de turismo hablan de un factor extraordinario que somos nosotros, los dominicanos, que es el factor que más atrae, que permite repetición de viaje”, dijo. Abogó porque en el país se piense más en la gente, que se vaya a las comunidades para incluirlas a través de una estrategia cultural turística, de integración social a través de la cultura mercadológica para ser proactivo en el mercadeo.

Dijo que las promociones que hay sobre el país en el mundo presentan playas, igual que hacen otras naciones “y nos venden a conveniencia”.

“Nosotros no podemos seguir consumiendo los recursos ambientales de la forma en que se están haciendo ahora. Tenemos que organizarnos y reorientarnos”, dijo.

La ciudadanía en sí ha sido deteriorada en las últimas décadas, obviándose, inclusive, la responsabilidad colectiva, individual, urbana y empresarial, dijo Moreno Portalatín, basado en el informe del PNUD.

Opinó que la responsabilidad del negocio turístico en torno al medio ambiente y su conservación sería mayor y cuestionó la indiferencia de la gente ante el deterioro ambiental. Tal es la situación que en los últimos años se han deteriorado los recursos en el entorno de las playas y los ríos, porque nadie se preocupa por su conservación y lo atribuye a la falta de interés y de conciencia sobre la importancia de preservar esos recursos en la población.

Esa situación ha generado en los últimas 20 años una crisis de ataques a los bienes públicos, donde se atacan los parques nacionales, las riberas de los ríos y hasta las cañadas. “Porque se entiende que no son de nadie, obviando que eso es de todo y que se dañó y afectará a las generaciones presente y futuras, con un deterioro de su salud y de la calidad de vida”, dijo.

Cuestionó que la ley 64 sobre Medio Ambiente dejará prácticamente huérfana a las costas dominicanas, en términos de monitoreo y vigilancia generando un vacío institucional.

Los ingresos por turistas a términos nominales ha crecido pírricamente, pero en términos reales ha caído.

NO SON SUEÑOS

Tanto Ceara Hatton, como Moreno Portalatín opinaron que los centros hoteleros con más de 500 habitaciones son los más ideales para la conservación de los recursos naturales y el medio ambiente. No obstante, reconocieron el impacto económico en otros sectores de la producción del desarrollo turístico, porque demanda servicios y alimentos, generando empleos, directos e indirectos.

Pidieron, tanto al sector público, como al privado, evitar la arrabalización que existe en torno a los centros hoteleros, porque a final daña al país como destino turístico.

Consideraron que la mejor forma de evitarlo es invertir en la gente y haciendo que la población se beneficie de los empleos que generan los hoteles y se tome conciencia de la importancia de conservar el entorno.