Los líderes no se fabrican

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El país se encuentra viviendo una etapa de su historia que cierra un ciclo de su vida republicana, es un periodo en el que está sujeto a que se puede, por varios motivos, sin líderes que puedan orientar a la juventud en el quehacer político, social y económico. Y este es un problema de difícil solución, porque los líderes no pueden sustituirse de la noche a la mañana. Encontrar un líder toma su tiempo, buscar varios es más complicado todavía, sobre todo que ya no se llevan los hombres providenciales. A nadie se le ocurre en este final de siglo, buscar salvadores de la patria, pues es evidente, que somos nosotros, los ciudadanos, los únicos que estamos en condiciones de poder salvarla o tal vez porque tenemos una leve sospecha que las patrias no tengan salvación.
Ya no vivimos pendientes de un acelerador de la Historia, porque los contribuyentes no desean, no quieren ser dirigidos por un hombre carismático lo cual ya está en desuso, ellos sólo desean pagar menos impuestos, pues saben que el carisma es algo enigmático, desconocido, que la mayoría de las veces conduce a la sumisión, lo lamentable es que el carisma, algunos no lo pierden a pesar de los engaños que cometen y otros no lo obtienen, no lo consiguen después de demostrar un valor indiscutible en momentos estelares de su vida.
Lo que sí está claro es que el líder siempre “es un jinete a lomos de un tigre” y es necesario hasta en los equipos de juegos deportivos.