Los límites del realismo:
El empresario innovador

El realismo no es una gran virtud en estos días. Desdichados los realistas de este mundo pues, sólo ven lo que es. Peor aún, mientras más realistas, más incapaces son de divisar y de anticipar lo que aún no es, lo que está por venir, lo que redime al presente de sus propias penurias.

Esa desdicha es tanto más acuciante cuanto que vivimos en un mundo tecnológicamente cambiante, a una velocidad que da vértigos. Además, el diario vivir transcurre en medio de una sociedad global retenida por el fraude y por el fiasco financiero de empresas emblemáticas como Enron y Lehman Brothers, –por no mencionar aquí lo acontecido en nuestro propio lar; y agobiado por la quiebra moral que la corrupción origina en cada bohío y en todos los sectores.

En ese contexto, virtud es la de los Moisés contemporáneos cuando señalan hacia el desierto y claman a favor de lo que no existe.

En un momento en el que se anuncia que nuestro modelo de desarrollo está agotado, conviene descubrir las características del emprendedor visionario, innovador.

Sus rasgos distintivos están expuestos en la quinta conferencia magistral recopilada por José Báez en la obra: Cátedras Funglode de Éxito Empresarial, 2008.

Primera característica:  observador y crítico

El conformismo aprisiona la voluntad, reduce el espíritu a lo publicitado y, por ende, entorpece el cambio. “Yo, como todo joven de mi época y algunas generaciones subsiguientes, me formé enfocado al desarrollo del sector agropecuario, porque entonces se postulaba que éramos un país eminentemente agrícola y nuestro futuro sin duda  estaba en desarrollar el campo.

Eran los tiempos en que los medios de comunicación y el liderazgo nacional nos decían insistentemente que definitivamente el azúcar era nuestro petróleo…

Sin embargo, con el paso del tiempo me di cuenta que la verdadera vía del desarrollo dominicano no estaba en la agricultura.

Comprendí que si bien la agricultura era y seguiría siendo importante, no era el camino que nos llevaría al verdadero desarrollo porque nuestra frontera agrícola es muy limitada…”

Segunda característica:  visión

En la raíz de todo esfuerzo innovador se encuentra un punto de vista alterno.

“En esos días (1969) leí un artículo en la revista Life en Español, sobre una villa pesquera de la costa del Pacífico mexicano, donde se estaba construyendo un pequeño hotel para los artistas de la película La Noche de la Iguana, que se comenzaba a rodar con Richard Burton y Elizabeth Taylor.

Afirmaba la revista que después de esa película, que este lugar, Puerto Vallarta, se convertiría en un destino turístico. Para mí, el litoral higüeyano  desde Juanillo hasta Macao, tenía mejores condiciones que Puerto Vallarta para convertirse en un destino turístico.”

Tercera característica: osado

El espíritu crítico y visionario es insuficiente sin una actitud proactiva capaz de desafiar obstáculos con ilusión, creatividad y audacia.  “Con la osadía de esa edad (24 años) esbocé lo que   consideraba debía hacerse.”

Cuarta característica:  decidido e independiente

Hay que creer en uno mismo y valorar por sobre todo la independencia de movimiento y contractual.

“Él (Ted Kheel) me invitó a trabajar con ellos para hacer lo que yo les había sugerido y me ofreció US$1,200 mensuales. En ese momento, tomé una de las decisiones más audaces de mi vida: le rechacé la oferta. Al preguntarme la razón de mi negativa, le expliqué que siempre había dicho que no trabajaría para nadie sino era  como socio. Ted  me ofreció acciones en venta y le expliqué que no tenía dinero para comprarlas. Me propuso que las adquiriera mi familia y le contesté que mis padres eran una cosa y yo otra.”

Quinta característica:  imaginación

Iniciar una empresa sin modelo previo requiere de un sistemático esfuerzo creativo.  “Hablaba de una actividad desconocida en el país que sería implantada en una zona aislada, sin carretera, ni siquiera un camino vecinal, y mucho menos acceso a un aeropuerto.”

Sexta característica:  tenaz

En la medida en que todo ocurre a su debido tiempo, la perseverancia, acompañada de una buena dosis de paciencia, es indispensable.

“Pasamos siete años y tres gobiernos luchando para que nos autorizaran a construir lo que sería el primer aeropuerto internacional privado del mundo. Me decían que estaba loco.”

Séptima característica:  luchador

Las cosas no suceden simplemente porque sí, sin buenos empujones. Y nada empuja más que el trabajo y la superación.

“Las instituciones del Estado no disponían de personal permanente en el aeropuerto, por lo que los sábados me levantaba a las 4 y media de la mañana y en una guagüita alquilada, recogía dos inspectores de Migración, dos de Aduanas y dos del DNI, para llevarlos (al aeropuerto).

Llegábamos a eso de las 10 y media de la mañana, recibíamos y despachábamos el vuelo y emprendíamos el viaje de regreso, con una parada para almorzar en Higüey, y llegando a Santo Domingo cerca de las 6:00 de la tarde.

Después de mas de doce horas de trabajo, dormía un rato y a las 8:00  ó 9:00 de la noche, salía hacía la discoteca Neón a trabajar, pues de allí salía el sustento de mi familia porque (el proyecto) todavía no producía para pagar mi salario.”

Octava característica:  empecinado

En los momentos más difíciles, cuando la objetividad se pierde, sólo vale aferrarse a la intuición original, con más terquedad que desesperación. “La situación llegó a tal punto que prácticamente todos los accionistas importantes vendieron su participación. Pasé siete años sin poder cobrar. Acepté el pago en acciones que en ese momento no valían nada. En un momento dado, mis padres llamaron a mis hermanos y juntos me sugirieron dejar ese sueño, alegando que estaba desperdiciando mis mejores años en un proyecto sin mucho futuro (…). Eran tiempos excesivamente duros, pero estaba convencido de que tenía una correcta visión del futuro y estaba dispuesto a perseverar hasta consumir la última gota de energía.”

Novena característica:  consecuente y emprendedor

El éxito es una apuesta continua al futuro y mucho más que producir dinero y sumar riqueza personal. “Llegar a la meta puede ser relativamente fácil, lo difícil es mantenerse en la cima.”

Describí hasta aquí a Frank Rainieri. Su ímpetu le valió al país entero el surgimiento y el auge del turismo en el extremo oriental del país. Gracias a Dios que, tal y como apareció en un diario de circulación nacional, “al amigo Frank Rainieri el sol de la playa lo ha afectado”. Tostado, soñó con sembrar un hotel y un aeropuerto privado, dos centros escolares y una fundación ecológica, “para garantizar que la sociedad continúe creciendo”. Precisamente, esa locura empresarial hoy le permite reconocer la responsabilidad social como una apuesta por el país. Y al ser innovador, como “un visionario, líder, creador de oportunidades y realizador de proyectos”.

“Pasamos siete años y tres gobiernos luchando para que nos autorizaran a construir lo que sería el primer aeropuerto internacional privado del mundo. Me decían que estaba loco.”