“Los más buscados”

o2

Estando en mi oficina, me llamó mi esposa para informarme que el Procurador General de la República, en rueda de prensa iba a dar la lista de los “más buscados”. Inmediatamente pasó por mi mente ingenua y sana que la lista sería amplia, intensa, interesante, satisfactoria y aleccionadora.

Pensé en que en esa lista estarían los nombres de los tantos desaparecidos durante la tiranía de Trujillo, en especial los héroes de las invasiones de Constanza, Maimón y Estero Hondo, cuyos destinos aún son inciertos; creí que vería el nombre de Galindez y los tantos desaparecidos en la cárcel de La 40.

Los casos notables como el de los hermanos De la Maza, el de los expedicionarios de 1959, el “Complot de los Sargentos” y el de Rafael Mieses Peguero, y lugares donde podrían estar sus restos, desde las profundidades del mar Caribe y lo que queda de los campos de exterminio y las cárceles que existieron en el régimen, hasta zonas abiertas como la isla Beata y los campos arroceros de Nagua, los héroes del 30 de mayo que fueron asesinados en la Hacienda María el 18 de noviembre de 1961, que se ha hecho muy difícil tratar de determinar el paradero de sus restos.

Existen varios períodos de la historia dominicana como etapas en las que habitantes de este país fueron perseguidos, apresados, torturados, desaparecidos o asesinados por razones políticas, desde la dictadura militar norteamericana entre 1916 y 1924; la dictadura de Rafael L. Trujillo, entre 1930 y 1961; el período de transición, inestabilidad política y la Guerra de Abril entre 1961 y 1966, y la “dictadura ilustrada” de Joaquín Balaguer entre los años 1966-1978 y 1986-1996, además de los periodos “democráticos” desde 1978 hasta 1986 y desde 1996 hasta nuestros días. En este último período, cerca de 2,000 casos confirmados de una lista no oficial de 5,000 casos son manejados por el Museo Memorial de la Resistencia Dominicana.

En 1972 se formó un comité de familiares de personas muertas y desaparecidas de la cual formó parte la insigne y siempre luchadora Gladys Gutiérrez, esposa de Henry Segarra, el dirigente político cuya desaparición, conjuntamente con la del abogado Guido Gil Díaz, se convirtieron en las más notables de los primeros años de Balaguer.

Guido Gil Díaz fue desaparecido el 17 de enero de 1967 y Henry Segarra Santos, dirigentes del Movimiento Popular Dominicano (MPD), organización de izquierda, fue desaparecido el 26 de julio de 1969 y jamás se supo dónde desaparecieron sus cadáveres.

La desaparición de personas no ha sido una situación común sólo de esta época. En artículos publicados en diferentes periódicos dominicanos, uno de 1996 y otro de 1999, ya se había alertado sobre la frecuencia y posibles causas de este fenómeno. Cuatro personas reportadas desaparecidas por día fue el promedio registrado entre enero y agosto de 1999, según reseña en una nota el periódico Hoy de la época.

De acuerdo con las estadísticas, de personas que desaparecieron en ese lapso, 140 nunca fueron localizadas. Siendo una de las causas principales el “fanatismo” político y “ensañamientos” del poder político.

La mañana del viernes 4 de junio de 1982, Luis Samuel Roche fue hecho preso justo detrás del mercado Modelo de la avenida Mella, por una patrulla policial que se hizo acompañar por agentes de los temibles Ton Ton Macoutes. Fue inicialmente llevado al Plan Piloto. Nunca más se supo de él.

A que dentro de esas desapariciones está una de las más simbólicas y aleccionadoras Narciso González, Narcisazo, cuya desaparición data del 26 de mayo de 1994, y la de Juan Almonte durante el gobierno de Leonel Fernández.

Pero resultó que la lista no era de los desaparecidos y la de los asesinos, que se entiende que deben de estar en las listas de los más buscados, sino que se trata de personas acusadas de delitos comunes, como comunes son los despojos y arbitrariedades de este nuevo Tomás de Torquemada.

Aun así, mi indignación fue mayor, pues en esa lista de los más buscados no están los mencionados por Quirino Ernesto Paulino Castillo, ni los socios de Figueroa Agosto, ni los compinches de Arturo del Tiempo y Márquez, algunos adquirientes por protección de apartamentos en la Torre Atiemar, ni los socios asociados en sociedad con Luis Eduardo Guevara Hoyos, que le dieron fianza y lo sacaron del país para que no hablara.