Los ninis de Danilo, Hipólito y Leonel

Cristian Mota 1

Mi artículo de hoy estará orientado hacia el relevo y está fundamentado estrictamente en mi apreciación sobre la situación que en los actuales momentos impera en el ámbito político, empresarial y social.

La crisis que tiene el partido de gobierno como consecuencia de la ambición de poder de las principales figuras, se refleja en cada segmento de la población y no esconde, por demás, el riesgo que representa para la estabilidad del país.

No es un secreto para nadie que Hipólito Mejía, Danilo Medina y Leonel Fernández ya han dejado su legado político, social y económico en el país en el período histórico que les ha tocado gobernar con el favor del pueblo dominicano.

Las tres figuras son tan conocidas en el país como conocidos son los ideales que otra vez pretenden poner en marcha en el país, pero que ya no lo necesitamos. Sus aportes están ahí en cada una de sus obras buenas o malas implementadas en sus respectivos gobiernos, en períodos que se extendieron por cuatro, ocho y doce años.

No hay que ser experto en política para entender que las diatribas internas de los partidos y, sobre todo, de los candidatos cimeros del partido oficial, podría derivar en una caída libre de todas las conquistas que se han logrado durante años, a base de un sacrificio inmenso de la población dominicana que le costará generaciones.

Los logros que se pueden exhibir hoy en el país son el resultado de un esfuerzo de todos los dominicanos, y no de un partido político o un candidato en específico que sacudió su varita mágica. Es por ello que ninguno tiene el derecho de ponerlo en riesgo por ambiciones personales o grupales, a costa del bienestar de todos.

No es posibles que por dos ex presidentes y un presidente de la República (con luces y sombras o viceversa, según el cristal con que se mire), el país esté sometido a riesgos de crisis que, al final de la jornada, la sufrirán los que menos pueden. Si en Leonel, Hipólito o Danilo no predomina la sensatez y desisten de sus aspiraciones, entonces la pelota debe pasar al pueblo, quien es el que sufrirá las consecuencias.

Quiero dejar claro independientemente de mi simpatía políticas, soy un dominicano desde la D hasta O, y por tanto mi primera defensa debe ser al pueblo dominicano. Es por eso que de manera sensata, sin pensar en los dimes y diretes de la coyuntura actual, levanto mi mano y con ella la bandera de mi país, para que Hipólito Mejía, Danilo Medina y Leonel Fernández ya presidentes de la República, sedan el paso a su relevo y con ello al bienestar del país.

Es tiempo darle paso a otros talentos, no importan como se llamen ni de qué partidos sean; aquellos que tiene ideas diferentes, su sello propio de lo que sería el mejor futuro para los dominicanos de ahora y para los que vienen. ¿Cuál es el pecado de que esto sea así? ¿A quién o quienes perjudica y a quien o quienes beneficia? ¿Porqué no pasar a la historia con una decisión de esta naturaleza?

Ni Hipólito Mejía, ni Danilo Medina, ni Leonel Fernández, junto a los conflictos internos, son los únicos enviados del cielo que pueden hacer la vida más llevadera a los dominicanos, todo lo contrario, habiendo sido presidentes de la República, son los únicos que pondrían en peligro la vida democrática del país.

Si en los próximos meses no reflexionan y deciden dar el paso al relevo, el pueblo debe tomar una decisión serena, civilizada, prudente, pero de manera contundente, sin dejar paso a ninguna duda. Levantar unidos, todos, la bandera de la unidad para decir a una voz: Ni Leonel, ni Danilo ni Hipólito. Primero mi país, mis hijos, los dominicanos, mi Patria.

El país está caminado hacia el cambio generacional y la juventud capacitada esta prepara para dirigir la nación, recapacitar en nombre del país contribuirá a una mejor República Dominicana y creo sin lugar a dudas que ese relevo generacional lo representa Luis Abinader.