Los pasos gigantes que ha dado la fertilización in vitro desde el primer bebé probeta

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En julio de 1978, Louise Brown se convirtió en la primera “bebé de probeta” del mundo, gracias a la fertilización in vitro.

¿Cómo se compara su historia con los procedimientos modernos?

“El día en que nací, mi madre tuvo que ser llevada al quirófano para que le practicaran una cesárea en completa oscuridad, con sólo una linterna alumbrando el camino”, explica Louise Brown.

“Apenas unos pocos del plantel sabían quién era ella y mis padres no querían que otros la identificaran y filtraran la información a la prensa”.

El nacimiento de Louise estuvo envuelto en el más absoluto secreto. Incluso su padre, John, tuvo que visitarla en el hospital general de Oldham bajo la vigilancia de la policía, que estaba apostada en el corredor afuera.

La razón se debía a que su hija, de la ciudad de Bristol, se había convertido en la primera “bebé probeta” del mundo, como la llamaría la prensa.

Más exactamente, fue la primera persona en nacer por fertilización in vitro (FIV), un proceso en el que el óvulo se retira de los ovarios de la mujer para ser fertilizado con esperma en un laboratorio y vuelto a ser implantado en el útero.