Los precios de los combustibles

Las alzas consecutivas aplicadas a los combustibles se están dejando sentir a través de los costos y precios de la industria y el comercio. Su influencia en perjuicio del poder adquisitivo se ha puesto de manifiesto en las tres semanas seguidas que varios de los hidrocarburos han experimentado alzas. En el transporte urbano, por ejemplo, ha habido alzas maquilladas, pues el pasajero sigue pagando la misma tarifa, pero por un recorrido más corto. El comercio, por otro lado, ha hecho reajustes de precios que influyen en el costo de la canasta familiar. Los combustibles son un factor de costo prácticamente universal. No hay un renglón que pueda escapar  a su influencia directa o indirecta.

 Estas circunstancias obligan a retomar el tema de los parámetros en base a los cuales el Gobierno calcula los precios de los combustibles derivados del petróleo. La carga fiscal sobre estos renglones  es insoportable. Es abusiva, aunque las autoridades aleguen lo contrario. El transporte de pasajeros que se mueve con estos derivados es cada vez menos rentable, lo que influye negativamente en la calidad del servicio y el desarrollo del sector. Para la industria y el comercio, que con mucha frecuencia tienen que recurrir a plantas de emergencia, las alzas de los combustibles atenta contra la competitividad. Y migrar hacia el gas natural obliga a inversiones que no están al alcance de todos. ¿Cuánto más resistirá estas alzas la economía?

ADVERTENCIAS QUE NOS RETRATAN

Nuestro país tiene la dicha de ser punto preferido por turistas y hombres de negocios de muchas partes del mundo. Esa preferencia nos coloca bajo la lupa de los gobiernos de naciones que cuidan con celo la seguridad de sus súbditos, no importa dónde se encuentren. Y un retrato de lo que somos  en materia de seguridad ciudadana queda plasmado en las advertencias que los gobiernos de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Australia hacen a sus ciudadanos sobre los riesgos que corren al visitar este país.

La delincuencia, la criminalidad, las falsificaciones, robos y otros actos son tomados en cuenta por esos países desarrollados para alertar a su gente. Es un retrato de la realidad que desmiente a quienes han llegado a afirmar que la gravedad que se atribuye a la inseguridad en este país es una simple percepción de ciudadanos o un argumento interesado. Los hechos hablan.