Los presidentes víctimas
de la reelección

TEOFILO QUICO TABAR
tabasa1@hotmail.com 
Mucha gente cree  que la decisión de los presidentes de lanzarse a la reelección es algo que los involucra única y exclusivamente a ellos, pero no es así. Los presidentes  son víctimas de los que por diversas razones los conminan a lanzarse por ese camino tortuoso, como forma de mantener sus privilegios, aumentar sus poderes y riquezas y dilatar cualquier acción, toda vez que las más de las veces, para llevar a cabo una acción de esa naturaleza, hay que atropellar normas, reglas y hasta principios que se han exhibido durante tiempo como prendas inmaculadas.

No hace falta recurrir a tantas páginas de historia para comprender lo que significa el cambio de conducta de los gobiernos y sus hombres, cuando se deslizan por la pendiente de la reelección. Basta analizar dos casos recientes, donde a partir de las decisiones impuestas por los anillos impenitentes, las conductas, las decisiones y los resultados comenzaron a cambiar diametralmente.

Hipólito Mejía y Leonel Fernández.

El comportamiento de Leonel Fernández en su primer período de gobierno, cuando su partido escogió a Danilo Medina como candidato, fue totalmente distinto al de ahora.

A pesar de que algunos de sus funcionarios participaron activamente en la campaña electoral de esa  época, la conducta del presidente y del gobierno en general, se mantuvieron hasta cierto dentro de una conducta de prudencia.

Los primeros dos años del gobierno de Hipólito Mejía, cuando no pasaba por su mente un proyecto reeleccionista,  mantuvo un comportamiento totalmente coherente y en una línea que mereció la aprobación de las mayorías. Totalmente diferente al que siguió luego de que fuera doblegado  a buscar la repostulación.

Todo comienza a cambiar. Las cosas que se veían de una forma pasan a ser diferentes.

Todo se justifica y se maquilla. Porque los grupos de poder, los políticos y los económicos, que les cantan la misma canción a todos los presidentes cuando se encuentran en el poder, y sin ellos mismos darse cuenta,  los asocian, los compromete  y los convierten en víctimas de sus maquinaciones.

Para los grupos embaucadores nada es malo, todo se justifica,  según ellos, si se cumplen ciertas formas, que a la postre terminan pisoteando y maltratando en nombre del poder. Colocan a los presidentes en callejones sin salidas. Les recomiendan medidas disfrazadas de bonanzas y progreso, aunque resulten violatorias o atropellantes.

Los presidentes son  víctimas reales de las maquinaciones de los insaciables que manipulan  las cosas desde fuera del poder, pero que de manera inteligente y astuta comprometen y envuelven a los ambiciosos que dentro del gobierno son considerados hombres claves, para de cualquier manera penetrarlos y cambiar sus decisiones.

La reelección solo beneficia a los que desde que se creó la República con diferentes nombres y en diferentes épocas,  han disfrutado del poder.

Los mismos que patrocinan leyes, cambian reglamentos y recomiendan medidas para ensanchar sus posibilidades, junto al grupito de políticos que manejan como marionetas alimentándoles el ego.