Los primeros cien días

Los primeros cien días en un nuevo gobierno se tienen como referencia de cómo será su accionar en los 48 meses que establece la Constitución un período de gobierno, y el concerniente al hasta ahora segunda administración del presidente Danilo Medina, exhibe un comportamiento de cómo concluirá en 2020, al cumplirse este día 22 el famoso paréntesis.
En estos primeros cien días, como el título de la novela de Erich María Remarque, “No hay novedad en el frente”, y el presidente Medina sigue enfatizando el encanto de las “Visitas Sorpresas” como buque insignia de sus logros, secundado con su programa educativo de crear centenares de aulas, salpicadas de fallas en las adquisiciones, que hicieron saltar al anterior ministro Carlos Amarante Baret.
Aulas sin concluir, sin profesores, sin mobiliario, sin profesores idóneos, pero muchas aulas, y créditos para agricultores que no cualifican para préstamos si siquiera para el estatal Banco Agrícola, no pocos con recursos provenientes de préstamos, creciendo ese capítulo como nunca antes, trepándose por sobre los US$34 mil millones, que el informe del FMI de febrero, publicado ahora, identifica en un 48% del PIB.
Tímida respuesta al creciente desafío de la delincuencia que aterra. Cero respuesta a la galopante haitianización, de mujeres nacionales haitianas mendigando. Cero respuesta al caótico tránsito vehicular.
Insuperado problema eléctrico con un proyecto banilejo suspicaz, que no debió ser. Cero respaldo a los escritores en un gobernante anti-intelectual, diferente al anterior. Tímida respuesta al desastre medio ambiental y forestal, con un aguaje de restaurar a Valle Nuevo.
Auge del permisivismo impertérrito para que todos hagan lo que les venga en ganas, porque el control erosiona el clientelismo.
Estabilidad del dólar 46×1; PIB sobre el 5%; inflación menos de 3% apuntalan los primeros cien días. Nada más.