Los principios de Bagehot Vs. los principios de Malkum

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Walter Bagehot está considerado el padre del manejo de crisis bancarias por parte de los bancos centrales. Director del Banco de Inglaterra y editor de la revista The Economist en la segunda mitad del siglo XIX en Gran Bretaña, publicó en 1873 un libro titulado “Lombard Street” en el que codificó los aspectos “reales” de las crisis bancarias y su manejo por parte de los bancos centrales.

Los dos grandes peligros del manejo de las crisis bancarias por parte del Prestamista de Ultima Instancia, es decir el banco central, son el Daño Moral (Moral Hazard) y el Contagio al resto del sistema. Entre uno y otro peligro deben actuar las autoridades monetarias y bancarias, tomando en cuenta lo que Bagehot entendió desde hace más de 150 años como fundamental: “las realidades concretas, incluyendo las de personalidad, sociológicas, consideraciones políticas y hasta las anécdotas”. Todas aparecen en el magistral análisis de Bagehot y sus ya clásicos principios para el manejo de crisis bancarias.

Su libro “Lombart Street” es una compilación de artículos que Bagehot escribió para The Economist a partir de la década de los años 1850 y que apareció en forma de libro en la fecha indicada arriba. A pesar que su propósito declarado fue analizar el mercado del dinero, también incluyó un análisis del papel del Banco de Inglaterra, y por extensión de toda autoridad monetaria, en el manejo de las crisis bancarias, lo que lo convirtió hasta nuestros días en un libro de texto clásico sobre teoría monetaria. El principio fundamental y más relevante establecido por Bagehot es el que aboga porque la política de crédito del banco central en situaciones de crisis se rija por el siguiente postulado: “Prestar libremente, a altas tasas de interés, contra buenos y sólidos colaterales”.

Es decir, el Prestamista de Ultima Instancia siempre debe apoyar a las entidades bancarias del sistema, pero nunca debe modificar su política de crédito, prestando ya sea con bajas tasas o contra colaterales débiles y de baja calidad. Es así como la autoridad monetaria protege el interés general de la nación y del público, evitando el llamado Daño Moral, y a la vez evita el Contagio al resto del sistema. Una entidad con dificultades de liquidez que no pueda ofertar buenos y sólidos colaterales es una entidad que ha pasado de la iliquidez a la insolvencia y por tanto el manejo no puede hacerse a través de la política de crédito del banco central. En ese caso, la autoridad monetaria debe cerrar las operaciones del banco en cuestión y evitar el contagio, y en ningún caso transformase en una especia de Seguro de Depósitos sin límites.

Los principios de Bagehot establecidos en su libro “Calle Lombarda” son los que dieron nacimiento a las llamadas “ventanillas lombardas” de los bancos centrales europeos, en particular en el Bundesbank alemán y que tan buenos resultados ha dado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente muchos bancos centrales del mundo han establecido sus propias ventanillas lombardas. Recientemente nuestro Banco Central estableció una ventanilla de crédito Lombarda, se supone que tratando de emular o seguir los principios establecidos por Walter Bagehot. Sin embargo, es necesario analizar la política de crédito que siguió el Banco Central de la República Dominicana desde septiembre del 2002 a la fecha, lo que de entrada nos permitiría establecer un manual que podría titularse: “Todo lo que no debe hacerse en el manejo de crisis por parte de un banco central”, que resumido podríamos también llamar los Principios de Malkum. Para muestra un botón.

El financiamiento a la economía por parte del Banco Central de la República Dominicana era, a Marzo del 2002 RD$ 3,326.2 millones previo al estallido de la crisis. A Diciembre del 2002 había subido en más de un 100%, llegando a RD$ 7,177 millones. A Marzo del 2003 el financiamiento interno del Banco Central se incrementó RD$ 9,204.1 millones y a Diciembre del 2003 llegó a RD$ 106,263 millones. En la actualidad ese financiamiento es de RD$ 107,514 millones. La práctica totalidad de ese financiamiento ha sido otorgado a entidades del sistema o a sus depositantes. ¿Existen “sólidos colaterales y altos intereses” en esos financiamientos como recomienda Bagehot? Usted puede responderse la pregunta. El Principio Malkum invirtió la ecuación del Principio de Bagehot y se quedó sin colaterales y en lugar de cobrar altas tasas de interés por el dinero que presta, paga altos intereses a los responsables de la quiebra bancaria.

¿Cómo podríamos resumir entonces esos Principios Malkum para el manejo de crisis bancarias? ¿En qué se diferencian de los Principios de Bagehot? El Principio Malkum más importante se podría resumir de la siguiente forma “Préstamo mucho, sin limites, sin importar el interés y canibalizando los colaterales, que no importa que sean sanos o no y después te rescato y te pago altos intereses (siempre y cuando seas amigo del gobierno)”. Eso es lo que sucedió en la crisis de Baninter a partir de septiembre del 2002 hasta la intervención del Banco Central en ese banco en abril del 2003. Se abrió una llave de dinero inorgánico sin límites, supuestamente para evitar el Contagio, o lo que ahora de manera eufemística llaman el “riesgo sistémico”. Los colaterales que se recibieron no tenían la solvencia y la solidez requerida. Luego se destruyeron muchos de esos activos, como el caso dramático de la Intercontinental de Seguros.

Después se han canibalizado los activos, como en la venta de las sucursales de Baninter, en el manejo de la cartera de crédito y en general el mantenimiento del valor de los activos recibidos como colateral. Entonces, los Principios Malkum ni evitaron el Daño Moral, ya que toda la sociedad dominicana se empobreció dramáticamente en menos de un año, perdiendo casi un tercio de ingreso nacional en términos reales y aumentando la deuda pública de menos del 25% del PIB a casi un 60% del PIB. Tampoco se evitó el contagio, ya que el manejo de la crisis de Baninter bajo los Principios Malkum arrastraron a dos entidades más, las cuales a su vez fueron debilitadas, recibieron crédito sin colaterales sólidos, y lo peor es que al final, los compromisos asumidos por el Banco Central en forma de certificados emitidos para los depositantes de Bancredito han sido desconocidos, causando una discriminación inaudita y por demás de dudosa legalidad.

En fin, vemos como el padre del manejo de las crisis bancarias estableció principios de manejo de estas, que no han sido observados en nuestro país. Los Principios de Walter Bagehot versus los Principios de José L. Malkum han dado como resultado este extraordinario resultado: un país quebrado, postrado, que ha perdido gran parte de su ingreso nacional, con un Daño Moral de incalculables proporciones que solo se podrá superar con un cambio de políticas que devuelvan credibilidad y confianza a los inversores nacionales e internacionales.