¿Los progresistas entenderán esta vez?

Millizen Uribe

-I de II-
Electoralmente, estas últimas décadas la izquierda latinoamericana se ha consolidado. En Venezuela, Chile, Brasil, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Uruguay y otros ha conquistado, y en algunos casos retenido por más de un período, la Presidencia y posiciones importantes en los poderes legislativos, judiciales, municipales y electorales. Este avance es resultado de un trabajo de concienciación y articulación de las personas.

Por el contrario, en la República Dominicana la llamada izquierda lleva décadas sin constituirse en opción electoral. La participación en las urnas la ha asumido un sector progresista amplio conformado por organizaciones que se definen como izquierdistas y otras que sólo son más liberal que las tradicionales.

Sus militantes y líderes organizan y participan en luchas sociales, económicas y políticas. Pero llegado el período electoral, las simpatías, preferencias y votos son capitalizados por los partidos de derecha.

La falta de un trabajo político con las personas, la desconfianza en el sistema electoral, por los históricos fraudes, la negativa, correcta, de no incurrir para crecer en el clientelismo al que los partidos grandes tienen acostumbrado al electorado, y la colocación de intereses personales y partidarios por encima de los sectoriales y colectivos son factores que han impedido la viabilidad del sector progresista como opción electoral real.

Lo de querer ser todos candidatos presidenciales es uno de los factores que más lo ha desacreditado y lo diferencia del latinoamericano, que sí aprovecha el descrédito de los partidos tradicionales y concierta procesos unitarios que derivan en frentes amplios triunfadores.

En las elecciones pasadas se hizo un esfuerzo para la unidad de los candidatos del sector más liberal y progresista, pero fue imposible. Acudió dividido en pequeños pedazos y no quedó posicionado.
Los anuncios de Max Puig y Minou Tavárez Mirabal, de que el partido del primero apoyará la candidatura presidencial de la segunda, y, por otro lado, de que Patria Para Todos, la Fuerza de la Revolución y Camina RD respaldan a Guillermo Moreno, indican que este 2016 la historia se repetiría.

Esto es aún más grave que en el 2012 porque el certamen de este año es general y además del Poder Ejecutivo la disputa sería por los otros poderes del Estado. Quien gane podría alzarse con todo y, de igual manera, quien pierda podría perder mucho.

De ahí que los líderes, dirigentes y militantes de los partidos progresistas dominicanos, no por sus siglas sino por su comportamiento, están llamados a deponer egos y construir un bloque que articule a partidos, movimientos, líderes, dirigentes, militantes y personas independientes interesados en hacer de República Dominicana un país verdaderamente democrático, económicamente equitativo y socialmente justo.