Los protocolos y sus equivalentes

El incumplimiento de protocolos para una buena marcha de hospitales públicos aparece reiteradamente como factor de altos índices de mortalidad, sobre todo en lo materno y neonatal, en los que el país aparece en números rojos. Pero la violación a esquemas gerenciales y administrativos del Estado tiene incidencia en más de un ámbito comenzando por las fallas logísticas que combinadas con las inobservancias en centros públicos erosionan con costo en vidas la función asistencial. Al mismo tiempo, cada vez que el suministro de alimentos a escuelas públicas entra en crisis por iliquidez en los proveedores (incluyendo un reciente desabastecimiento que afectó niños de la atención especial) el mecanismo que debe evitar interrupciones inaceptables le falla a la sociedad, lo que acarrearía sanciones si desapareciera el clásico vacío de consecuencias y de institucionalidad.
Las cuentas por pagar a constructores de planteles escolares y de edificaciones de otros fines a nivel nacional vienen de una constante ruptura con la relación de causa y efecto que deja a muchos contratistas sin oportunos resarcimientos por los gastos en que incurren en obras que solventan, endeudándose, víctimas permanentes de la usura. Costosos instrumentales médicos han estado en riesgo por tardanza en pagos contractuales por mantenimiento, lo que contribuye a la mala fama que como deudor acumula el Estado.

Con el país en primer plano

República Dominicana, ahora miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, ha pasado a una coyuntura de expectativas en sus relaciones con Estados Unidos tras el reciente gesto del presidente Donald Trump de reforzar lazos con este y otros países del Caribe insular considerados en bloque para un “estatus prioritario” para la cooperación con promesas de “centrarse en el crecimiento económico”. Se da el caso de que, sumándose a consenso el gobierno dominicano propugna por cambios favorables a la democracia en Venezuela pero a través del diálogo y sin manu militari. En marcha están puestas las relaciones diplomáticas con China Popular contra el parecer de Washington, pero en función del interés nacional. Así permanecerá inevitablemente en la agenda del Estado como prioridad con sentido de equilibrio e independencia.