Los que nunca serán olvidados. . .

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El pasado sábado 6 de julio, en un evento organizado por la dirigencia del Movimiento Caamañista celebrado en el taller que lleva el nombre del egregio pintor dominicano Silvano Lora, se le rindió,a casa llena, tributo de honor y reconocimiento a dos notables figuras de la izquierda revolucionaria que desde edad temprana y durante toda su vida se destacaron con riesgo de su vida por su lucha vertical contra la tiranía y la opresión, la libertad, la independencia y soberanía de su patria, los derechos humanos y los mejores intereses de su pueblo. Son ellos, una, la periodista, escritora, poeta y artista Delta Soto; el otro, Edgardo García, un probo militar, respetado comandante de la Revolución Abril encabezada por el coronel Francisco Alberto Caamaño contra las tropas militares invasoras de los Estados Unidos y sus aliados, quien tembloroso de emoción, improvisó un impresionante discurso sobre su vida de combatiente y la de sucompañera Delta Soto,ausente por razones de salud, dejando en el auditorio el más dulce sabor: la satisfacción del deber cumplido.
Terminado el acto con palabras de Narciso Isa Conde, que había dado la bienvenida a nombre de su partido y culmina con un hermoso poema épico declamado por su autor, el ambientalista doctor Luis Carvajal, quien sirvió de moderador, dándole luego lectura a una petición casi olvidada que estaría dirigida al honorable alcalde Lic. David Collado y regidores del honorable Ayuntamiento donde se les solicita encarecidamente sea designada una calle céntrica de la ciudad capital sea honrada con el nombre de eximio pintor Silvano Lora un trotamundo incansable, quien vendría a ser uno de los más laureados y consagrados maestros del arte de la pintura de la Republica Dominicana, siendo posiblemente el pintor dominicano que mayor número de veces participara en diversas exposiciones celebradas en países latinoamericanos y del Caribe, como también de Europa y el Cercano Oriente, cultivando un sólido prestigio por su arte creativo como por su trato cálido y sencillo y la desafiante temática de sus obras comprometida con “el dolor del hombre en la historia”, con la lucha contra la opresión, la desigualdad social y la explotación.
Revestido de un humanitarismo luminoso, realzado por prístinos valores y principios éticos y morales de honestidad, integridad, solidaridad y sacrificio personal, donde “nada humano le fue ajeno”, Silvano falleció para permanecer con vida en el corazón de todos los que lo conocieron. Murió como vivió, sin ninguna otra ambición que no fuese servir a su patria y a su pueblo, a los más necesitados de comprensión y de ayuda generosa, sirviendosu luminosa vida como su pincel de verdades para servir de ejemplo a la presente y futuras generaciones.
La petición al honorable Ayuntamiento de una calle para Silvano,concluida su lectura, provocó una tumultuosa avalancha de firmas solidarias de partede amigos, colegas, admiradores, testigos de la grandeza de ese Maestro de la Pintura, de ese ser humano extraordinario que fue y sigue siendo Silvano Lora.