Los rasgos faciales que hacen que te juzguen en un segundo

Un pequeños rasgos pueden significar un mundo de diferencia en la percepción, BBC Mundo
Un pequeños rasgos pueden significar un mundo de diferencia en la percepción, BBC Mundo

Espiritual y mentalmente, el uno es el doble del otro. Sólo hay una pequeña diferencia: sus rostros.

Quizás uno tiene esa mirada amplia y ese flequillo de bebé.

Quizás el otro tiene pómulos más pronunciados y un ceño más rudo, algunos diría que más estilo Neanderthal.

Con los años, ¿cómo crees que evolucionarían sus vidas? ¿Seguirían los mismos caminos o sus sutiles diferencias en apariencia los llevarían por caminos diferentes?

Tristemente, la respuesta correcta es la segunda.

Todos esos prejuicios pueden dar forma a los eventos fundamentales de tu vida, determinándolo todo, desde tus amistades hasta tu balance bancario.

“Aunque nos gusta creer que tomamos decisiones de forma racional, con frecuencia nos desvían las señales superficiales”, dice Christopher Olivola, del Carnegie Mellon University.

“Las apariencias son señales particularmente superficiales, y sin embargo muy fuertes”.

En el pasado, esta tendencia a juzgar por el rostro se consideraba un hecho desafort    En el pasado, esta tendencia a juzgar por el rostro (Olivola y sus colegas lo llaman “face-ism” en inglés, algo que podría traducirse libremente como “carismo”) se consideraba un hecho desafortunado de la vida.

Pero mientras más entendemos su ubicua influencia, más comenzamos a preguntarnos si debería ser tratada como cualquier otro prejuicio. Si es así, podría ser hora de actuar.