Los retos presentes y futuros de la República Dominicana

Cada nuevo informe de los organismos internacionales, los estudios de la Comisión Attali, del Centro para el Desarrollo Internacional de la  Universidad de Harvard o el Banco Central ponen de manifiesto los logros de la República Dominicana en materia de estabilidad macroeconómica y en indicadores básicos como el crecimiento económico, destacando el  Producto Interno Bruto per cápita que en los últimos 20 años ha crecido en un promedio de 4% anual, el más alto de América Latina.

En efecto el país ha pasado de un Producto Interno Bruto, de unos 9,576 millones de dólares, en 1991 a 55,666 millones según las cifras preliminares del Banco Central para el año 2011,el PIB per cápita pasó de 1,374.30 dólares,  en 1991 a 5,538.30 dólares en el año 2011.

En medio de un panorama tan auspicioso en términos del crecimiento del PIB, contrasta el hecho de que los indicadores de pobreza, aunque han mejorado se mantienen muy altos, sin guardar relación con los altos niveles de crecimiento que ha experimentado la economía dominicana.

De acuerdo a la nueva metodología de medición anunciada por el Ministerio de Economía Planificación y Desarrollo la pobreza se ha reducido de un 49.9 en el año 2004 a un 40.8 en el 2011 y la pobreza extrema a un 10.4%.

El nivel de desempleo se sitúa actualmente según las cifras oficiales del Banco Central en 14.6 %, ligeramente superior al 13.9 alcanzado en el año 2000 y por debajo del 18.4 del año 2004, o del 25% por alcanzado en el año 1986.

Este nivel de desempleo debería ser aún menor en una economía que ha mantenido un gran ritmo de crecimiento, en las últimas cuatro décadas, con algunos períodos de inestabilidad marcados sobre todo por las crisis de 1984, 1990 y 2003, fuera de las cuales el país ha crecido a ritmos superiores a los de la región.

En cada uno de esos informes se establecen con claridad las amenazas y retos que enfrenta el país en diferentes áreas.

Los más grandes retos: estabilidad, reducción de la pobreza, desempleo, educación, salud

El mantenimiento del ritmo de crecimiento económico sobre el 4 por ciento es un componente fundamental de cualquier propuesta razonable.

Similar nivel de importancia tiene la reducción del déficit fiscal y de la deuda externa que garantiza la sostenibilidad del crecimiento, a la par de un pacto fiscal que reduzca la evasión y eleve el nivel de presión fiscal a por lo menos un 15-16 % del PIB.

El gran tema ahora es como girar hacia un esquema en el que preservando esos niveles de crecimiento, al mismo tiempo reduzca significativamente los niveles de pobreza hasta alcanzar metas cuantitativas como las planteadas en el Estrategia Nacional de Desarrollo (END), de una reducción a no más del 5% de la población residiendo en condiciones de indigencia, pobreza extrema, para el 2020 y a menos del 2% para el 2030.

Cualquier estrategia efectiva de desarrollo tiene que implicar necesariamente el incremento del empleo  y por otro lado la formalización del empleo, dado los altos índices de informalidad que prevalecen en el país, donde, de acuerdo al informe Attali, el 56% de la población trabaja en el sector informal.

El crecimiento económico de los últimos años ha estado basado fundamentalmente en el crecimiento del sector telecomunicaciones y servicios, con escaso crecimiento de los denominados sectores productivos, industria, agricultura y exportaciones de bienes terminados, áreas en las que se requiere una efectiva estrategia  para incrementar su participación del PIB.

El reto de alcanzar las metas fijadas en la Estrategia Nacional de Desarrollo, END, de reducir la tasa de desocupación ampliada de la población de más de 15 años a un 7.6% para el 2020 y a 6.4% para el 2030, requiere un entorno que propicie el fomento a sectores fundamentales para la generación de empleo como las micro pequeñas y medianas empresas, Pymes.

Igualmente la recuperación de sectores claves como las zonas francas que han perdido impacto en los últimos años principalmente por factores externos, el cual requiere una serie de iniciativas para mejorar su competitividad y capacidad para generar nuevos empleos, mejor remunerados.

El logro de estas metas implicaría la puesta en marcha de una serie de iniciativas creativas que faciliten el acceso al crédito del sector formal, pero sobre todo de las Pymes, con programas focalizados dirigidos a fortalecer el empleo sobre todo de las mujeres cuya tasa de desocupación real duplica la de los hombres.

El turismo. Uno de los ejes fundamentales del desarrollo nacional, tiene como retos fundamentales preservar el crecimiento alcanzado en los últimos años, con una efectiva estrategia que equilibre el mismo hacia las zonas que han decrecido en los últimos años como Puerto Plata y que procure el desarrollo de nuevos enclaves, fortaleciendo políticas que fomenten el turismo sostenible y el ecoturismo.

La República Dominicana tiene que incrementar sus iniciativas para el desarrollo del turismo de cruceros a niveles en consonancia con la diversidad de atractivos para este sector con que cuenta el país con puertos de gran potencial en Santo Domingo, Samaná, La Romana y Puerto Plata.

Un reto fundamental del turismo dominicano es una política de promoción efectiva que permita vender adecuadamente la marca país y las marcas regionales de sus diferentes destinos, con un enfoque preciso en los atractivos únicos de cada región y un presupuesto acorde a los aportes de este sector a la economía nacional.

Agroindustria. Durante años la base fundamental de la economía, el sector agrícola ha perdido impacto en el aporte general al PIB, sin embargo sigue teniendo un enorme potencial, sobre todo por la fertilidad dela tierra y la capacidad del país de convertirse en un suplidor regional de productos orgánicos que cuentan con una demanda cada vez mayor en los mercados internacionales.

Para muchos el país tiene las condiciones de convertirse en un gran suplidor de productos agrícolas a las islas del Caribe y varios países de Europa y Asia.

Infraestructura. Una política de fuerte gasto público ha impulsado logros importantes en materia de infraestructura para el país, con gran énfasis en las obras viales que han cambiado la fisonomía del gran Santo Domingo, y de los principales centros urbanos a pesar de lo cual el país tiene aún importantes demandas pendientes de obras fundamentales que van desde carreteras fundamentales como la ampliación del tramo Puerto Plata Navarrete, así como un verdadero programa nacional de acondicionamiento de caminos vecinales imprescindible para mejorar las condiciones de vida de la población en las zonas rurales.

Educación. Convertida en el centro del debate nacional por las demandas de la asignación del 4%  del PIB a la educación, compromiso asumido por los candidatos presidenciales a las elecciones del 20 de mayo, y ratificado por el presidente en su discurso inaugural,  el reto de la educación dominicana es afrontar definitivamente no sólo el incremento en la asignación de recursos sino sobre todo de la calidad de la misma.

Eliminar el analfabetismo, disminuir la deserción escolar, aumentar el número de horas de clase que reciben los estudiantes, aumentar la cobertura neta de la educación primaria del 94% actual al 100 por ciento, de la secundaria del 53% actual a un 77%, mejorar la calidad de la enseñanza en las materias básicas y la preparación académica de los profesores son imperativos fundamentales para la educación dominicana.

Salud. En materia de salud los retos nacionales no son menores, índices fundamentales como la esperanza de vida al nacer, actualmente en 72.4 la mortalidad materna e infantil están por encima del promedio latinoamericano.

El nivel de cobertura de salud de la población, aún por debajo del 50% representa un reto fundamental para el país el alcanzar una cobertura del 100% de la población para el año 2020 como establece la  END.

El país tiene serias deficiencias en cuanto a la calidad de la atención pública en salud y en aspectos tan simples como la disponibilidad de ambulancias para dar cobertura a accidentes y otras emergencias médicas, en las cuales la población muchas veces tiene que cubrir hasta el gasto de combustible para el traslado de un paciente.

La Estrategia Nacional de Desarrollo propone entre otras iniciativas: “Reorganizar la gestión de la política de salud bajo una dirección común…, Mejorar el control y la gestión de los hospitales”.

Energía eléctrica. La historia que nunca termina para los dominicanos y dominicanas es sin dudas el tema eléctrico, un país que crece de manera sostenida pero que no logra espantar de una vez y por todas, un oscuro fantasma que afecta el desarrollo productivo de la nación, que impacta al sistema educativo, las necesidades recreativas y hasta la seguridad ciudadana.

El sector eléctrico a pesar de múltiples iniciativas, privatización, estatización, sigue estando marcando por las interrupciones en el servicio, con una serie de circuitos 24 horas, mayor que hace unos años, pero que aún no abarca a toda la población  y con un sistema que sigue penalizando a quienes pagan pero residen en sectores de bajos niveles de cobranza, cerca de un millón de usuarios que aún no paga por el mismo  e incontables modalidades de fraude.

El problema se agrava ante el alto costo de la generación que depende en su mayoría de plantas que producen energía utilizando combustibles de alto costo, el 26% genera con fuel oil y un 23% de ciclo combinado, lo que encarece la producción de la misma.

El gran reto del país en este renglón es alcanzar una cobertura real de 24 horas para toda la población, incrementar las cobranzas, reducir las pérdidas de transmisión y bajar el costo de generación aumentando el número de plantas que generen energía con gas, carbón y otros.

Seguridad, combate a la delincuencia. El creciente drama de la violencia, delincuencia y narcotráfico representan sin dudas una de las mayores amenazas para un país tradicionalmente considerado como seguro, pero que ha visto incrementar exponencialmente el índice de homicidios en los últimos años, principalmente los hechos relacionados con el narcotráfico.

La República Dominicana que  ha incrementado en los últimos años la cantidad de droga incautada, tiene el reto de reducir este flagelo, que cada día alcanza mas incidencia en los diferentes barrios del país con su consecuente secuela de hechos violentos.

La mejoría, tecnificación, equipamiento y profesionalización de la Policía Nacional y de los organismos represivos son un imperativo fundamental.

Otro de los fenómenos de creciente incidencia lo constituye la violencia de género que alcanza niveles alarmantes con más 200 muertes de mujeres a manos de sus cónyuges o ex parejas cada año, para lo cual se requiere un programa nacional de educación y una más efectiva labor de prevención.

Haití. El constante flujo migratorio desde Haití hacia la República Dominicana requiere de políticas claras que el país debe definir, desde la planteada iniciativa para la discusión de un acuerdo de libre comercio presentada por el presidente Danilo Medina, hasta mecanismos efectivos para contener a niveles razonables el trasiego de personas hacia este país.

El creciente deterioro del medio ambiente en Haití, los fenómenos naturales que le han afectado en los últimos años y el impacto de la epidemia de cólera han provocado un deterioro en las condiciones internas que empujan aún mas el flujo de inmigrantes, que si bien realizan tareas fundamentales en el área de la construcción y la agricultura sobre todo, también representan importantes costos adicionales para el sistema de salud, la educación pública y los servicios.

Transparencia y fortalecimiento institucional. “LastbutnotLeast”, por último, pero no menos importante, los retos institucionales que tiene el país que van desde incrementar los niveles de transparencia en toda  la administración pública, área en la que se han logrado avances insuficientes para los requerimientos modernos.

Mientras actualmente, la casi totalidad de las instituciones públicas cuenta con un renglón de transparencia en sus paginas web, algunas instituciones, como el Instituto Dominicano de Aviación Civil y el Centro de Exportación e Inversión, CEI- RD, por ejemplo, no publican sus nóminas de manera regular y otras como el Ministerio de Relaciones Exteriores solo dan a conocer el listado de puestos y salarios sin que se especifique los nombres de los actuales ocupantes de las posiciones públicas.

En materia de libre acceso a la información pública muchas dependencias tienen habilitados en sus portales los formularios de solicitud, pero el sistema no genera alguna especie de constancia a modo de recibo, que permita al solicitante saber si su solicitud fue recibida o no y si podrá reclamar en el plazo previsto por la ley la información solicitada.

Las compras de las instituciones públicas, la asignación de obras e incluso la confiabilidad de los concursos públicos han sido puestas en juego en no pocas ocasiones.

El país tiene en estos aspectos retos cruciales para garantizar un mayor nivel de transparencia en todos las acciones públicas a la par del fortalecimiento del estado de derecho y el respeto a las decisiones judiciales, combatir la sensación de impunidad que reconoce la misma Estrategia Nacional de Desarrollo, la cual prevé la profesionalización de la administración pública, la racionalización de los cargos y de las comisiones y consejos, muchos de los cuales cuestan una enorme cantidad de recursos al Estado.