Los supuestos en el plan recapitalización BC

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Por Arturo Martínez Moya
Después de haber perdido casi tres años, el gobierno del presidente Leonel Fernández deposita en la Cámara de Diputados el proyecto de ley y la Carta de Justificación de la Recapitalización del Banco Central, documentos innecesariamente extensos. Cuando se leen los documentos, y sin una respuesta específica, surge la pregunta: ¿con ese plan se logra la recapitalización?

Las pérdidas acumuladas, desde la creación de la entidad en el 1947 hasta el 2005, las cuantifica en RD$202 mil millones, sin embargo, solicitan autorización para emitir bonos por RD$320 mil millones, dejando dicho, pero sin decirlo explícitamente, que a pesar del plan las pérdidas continuarán y/o que los bonos se venderán con descuentos. El Congreso Nacional incurriría en un grave error si emite un cheque en blanco como se le solicita para financiar, no sólo pérdidas de años anteriores, sino también pérdidas por venir como resultado de gastar por encima de los ingresos, por lo que es necesario aclarar para qué la diferencia de RD$118 mil millones.

Como el éxito del Plan de Recapitalización depende del cumplimiento de supuestos de proyecciones, sino todos, por lo menos, los cruciales deberían ser debidamente aclarados; en apariencia son muy optimistas cuando se supone deberían ser conservadores. Es necesario discutir la política económica en que se apoyan los supuestos, porque con la actual es casi imposible que se logren. También en que se basan para estimar, para los próximos diez años, el nivel de crecimiento esperado de la economía, de la inflación, de las reservas internacionales del Banco Central y la reducción del encaje legal de la banca múltiple. Deben aclarar cómo contemplan lograr el aumento de las reservas internacionales, las políticas fiscales y monetarias que posibilitarán tal comportamiento, cuál sería el destino tendrían los recursos liberados de la banca múltiple una vez se reduzca el encaje legal en 15%. También aclarar si los bancos múltiples estarán obligados a comprar los bonos. Como se observa, los puntos oscuros son muchos, además de que el Plan mismo tiene una contradicción fundamental que debe ser aclarada;  por por un lado afirma que el objetivo es lograr en 10 años que las pérdidas acumuladas se conviertan en ganancias, que se hará sustituyedo activos improductivos (los certificados financieros actuales) por activos financieros productivos (los bonos), sin embargo, en otra parte deja claramente establecido que no se intercambiarán instrumentos, que en ese sentido el inversionista del Banco Central puede estar tranquilo. Eso está muy confuso.

Es de rigor que los diputados pidan el estudio de las alternativas, porque en apariencia se tomó la decisión de emitir bonos sin cuantificar costos y beneficios para esa y las demás opciones. Me refiero al traspaso directo de fondos y al traspaso de préstamos internacionales. La mejor alternativa es la que minimiza costos para el fisco y para la sociedad, por lo que resulta débil la defensa que el gobierno y las autoridades monetarias hacen a la alternativa de los bonos.  Se limitan a ponderar positivamente los comentarios que hicieron delegados de Chile, México, Costa Rica, Venezuela, España, Bolivia y del FMI, en el Seminario Internacional que se celebró en el Banco Central en noviembre del 2006. Pero también es débil el argumento de que los bonos impactarían favorablemente el mercado de deuda pública y de valores. Primero porque ellos mismos no lo saben, no lo han demostrado, sólo se imaginan que así será, pero no es suficiente.  Segundo, otro es el objetivo de la emisión de bonos. Por consiguiente, es necesario que los diputados requieran la demostración de que la emisión de bonos es la alternativa de menor costo para el fisco y para la sociedad, por lo menos comparada con la opción de traspasar fondos directamente desde el gobierno al Banco Central.

Lo anterior viene a cuento porque llama la atención el interés del gobierno de minimizar sus aportes anuales, a pesar de que han perdido casi tres años; su plan es entregar bonos y pagar intereses anuales de modo que durante los primeros años, en lugar de reducirse, aumenten tanto las pérdidas como la deuda de la entidad. Las pérdidas aumentarían por dos vías: a) Los bonos  serán emitidos en cantidades diferentes durante varios años hasta completar la meta de RD$320 mil millones; se podría esperar que se forme una diferencia entre el precio de mercado, que estará por debajo, y su valor facial. Como consecuencia, en la contabilidad del Banco Central será necesario hacer provisiones por un monto igual a la diferencia que exista entre ambos precios, y como es la misma cosa hacer provisiones contables y aumentar las erogaciones, al final se tendría un aumento de las pérdidas, resultado que será independiente de si el Banco Central se queda con los bonos en las bóvedas, los intercambia por certificados de inversión ó son comprados por los bancos de inversión que ya están en el país. Siempre habrá un descuento que se reflejará en la contabilidad de la entidad; y b) En los primeros años el plan de capitalización, en el mejor de los casos, reducirá la tasa de aumento anual de la descapitalización.

Estoy asumiendo que de manera religiosa se respetarán los compromisos de traspasar los fondos al Banco Central, para sólo citar los primeros tres años, que se enviarán los RD$5,800 millones consignados en el presupuesto del 2007, RD$12 mil millones en el 2010 y a RD$32 mil millones en el 2016, los dos últimos según mis estimados tomando en cuenta la programación que han hecho. También que la deuda del Banco Central se reducirá con el envío de los fondos desde el gobierno, que en cinco años desaparecerá totalmente, comenzando en 2007. El supuesto es que los bonos no se quedarán en las bóvedas del Banco Central, los tenedores de certificados aceptarán intercambiarlos ó que los bancos de inversión los adquirirán. Son supuestos que los diputados deben aclarar.

Está claro que la alternativa de los bonos es mejor que no hacer nada.  Sin embargo, en los primeros años continuarán las pérdidas del Banco Central y no está claro lo que sucederá con el balance de la deuda. Continuemos con el ejemplo de los primeros tres años del plan. En el 2007 se enviaría al Banco Central los RD$5,800 millones consignados en el presupuesto de ingresos y ley de gastos públicos, estimándose que representa el 0.5% del PIB nominal; en 2008 y 2009 respectivamente el 0.6% y 0.7 del PIB, que según mis cálculos representarían RD$7,517 y RD$9,471 millones. En los tres años las transferencias al Banco Central totalizarían RD$22,788 millones, reduciéndose los inorgánicos para pagar intereses de los certificados, sin embargo, no evita la acumulación de nuevas pérdidas por RD$23 mil millones, llegando las acumuladas a RD$247 mil millones en el 2009. De no ejecutarse el plan las pérdidas acumuladas en el 2009 llegarían a RD$302 mil millones. En cuanto al balance de la deuda, aumentaría si los bonos emitidos se mantienen en las bóvedas del Banco Central, se reduciría si son intercambiados por certificados ó colocados a los bancos de inversión y bancos múltiples del sistema. La ambiguedad de la respuesta es porque, como planteamos más arriba, existen supuestos que previamente deben ser aclarados por los diputados.

Pero la alternativa de los bonos por mucho supera en costo la alternativa de transferir pura y simplemente recursos del gobierno al Banco Central. Siguiendo con el Plan del gobierno, el total a transferir en diez años sería de RD$170 mil millones, suficiente para eliminar el balance deudor de la entidad que actualmente es RD$180 mil millones.

El fisco y el pueblo

El fisco y el pueblo se economizarían los RD$320 mil millones de los bonos, ó dicho de otra manera, se evitaría el aumento de la deuda pública interna por ese monto. Está claro que, a simple vista, es más económico transferir pura y simplemente recursos del gobierno al Banco Central, incluso que el desmonte de la deuda podría hacer más rápido.

Preocupa que sin presentar evidencias de haber estudiado alternativas, el gobierno y las autoridades monetarias se hayan decidido por la más complicada, la que depende de muchos supuestos, incluyendo la acumulación anual reservas internacionales netas por US$159 millones, para que al final de los 10 años (en el 2016) llegue a US$5,000 millones. Sólo cambiando radicalmente la actual política económica se podría pensar en la posibilidad de que se cumpla el supuesto; porque no es verdad que penalizando las exportaciones de bienes y servicios e incentivando las importaciones, se producirán superávits en la cuenta corriente de la balanza de pagos, el deterioro de los últimos tres años y la tendencia que lleva la cuenta externa indican que no hay base para el supuesto. Tampoco se puede pensar en acumular reservas internacionales, manteniendo la actual política de vender certificados a bancos extranjeros de inversión, porque la cuenta de capital se hace cada véz más volatile.  Pero, tampoco intercambiando deuda por activos internacionales. Si es que quieren aprobar un plan de recapitalización que sea efectivo, los diputados tienen la responsabilidad de aclarar con el gobierno y las autoridades monetarias todos los puntos planteados más arriba.