Los traumas del diputado

Los traumas del diputado

Ramon Peralta

El diputado se refugió en el baño para que nadie lo viera llorar, definitivamente sabía que no valía la pena el inmenso sacrificio que hicieron él, su familia y compañeros, para acceder a una curul que no le daba poder de cambiar la suerte de los más vulnerables.

La noche anterior, había descubierto que la generosa donación en billetes verdes que le facilitó su hermana como ofrenda de campaña, fue un préstamo que le otorgaron en un banco fundado en NY hace casi 170 años y por la experiencia de esa institución financiera, sabía que su hermana tendría que cuidar más de mil ancianos para pagar en 5 años esa onerosa hipoteca de su futuro.

Esa mañana supo por boca de su hijo menor, que 4 meses atrás   se había empeñado la propiedad que heredaron de sus padres en la provincia Monseñor Nouel, que su compañera de cama le había falsificado la firma para que sus hermanos hipotecaran el patrimonio familiar y él fuera parte de la historia legislativa del país. En ese momento había leído 51 de los   118 mensajes de WhatsApp que habían llegado en las últimas 6 horas. El único que no le pedía una mensualidad, solo quería que le pusiera techo de concreto a la casa y le pintara el vehículo para meterlo en Indriver.

Las lágrimas aumentaron cuando reflexionó sobre la propuesta que le hizo esa mañana su chofer, en el momento que el carro iba a cero millas por el embotellamiento de transito que se producía en la ruta hacia el congreso.

 –Diputado, ese sueldo que me van a pagar como chofer solo da para comer arroz con huevos, póngame de su bolsillo 20 mil para completar.

El diputado le respondió: –Hermano, tú sabes que no puedo hacer eso, te acabo de decir mi situación.

El chofer le respondió: – Eso yo lo sabía, yo fui quien le llevo el acto notarial a tu esposa y soy tan discreto que ni a ti te lo había dicho, me faltó decirte que aparte de darme las 20 mil tablas mensuales, también quiero una de las exoneraciones.

  • Tú estás buscando que yo te cancele.
  • No puedes cancelarme por exigirte algo que merezco y tú sabes que sí yo fuera otro ya le hubiera dicho al periodista R V que a los 17 años tú eras un indeciso que no sabía a qué mano batear y que un ex pelotero estuvo a punto de respirarte por la espalda.
  • Ya cállate loco viejo, veremos sí te ayudo de otra manera y le conseguimos algo tú hijo.

El chofer golpeó al diputado en el mismo centro de su trauma cuando le recordó el día más traumático de su vida. A los 13 años el diputado estaba en su noveno grado de estudio y a pesar de ser el más joven e inteligente de su curso, era un niño rebelde y conflictivo.

En el recreo de aquel jueves, el niño que hoy es diputado clavó la punta de un lápiz en el brazo izquierdo de Rosita, porque la niña se negó a darle un beso.

La directora Santita le puso como castigo aislarlo ese día dentro de su oficina y despacharlo dos horas más tarde que el resto de los estudiantes. Ya estaba cansada de las bellaquerías de ese niño.

Al medio día despacharon en la escuela, el niño comenzó a desesperarse y cada 30 segundos le pedía a la directora que lo enviara a su casa. Solo quedaban en la escuela la directora y el niño.

Santita era una viuda y a pesar de su belleza y solo tener 33 años era considerada la mujer más seria y respetada del pueblo.

 A las 12:15 pm Santita le dijo al niño que podía marcharse, pero él no quería irse, entonces la viuda comprendió que el niño solo quería llamar su atención. Dejó lo que estaba haciendo para interrogar al niño.

El chico le confesó que se comportaba mal para que lo mandaran a la dirección y así estar cerca de ella. Ella abrazo al infante de manera maternal, pero ese abrazo desató en el niño una bestial pasión que le convirtió la diminuta lombriz dormida en un lapicero con una punta más potente que la mecha de un taladro.

El ego de Santita se elevó al cielo al percibir una humedad caliente que manchaba el uniforme kaki de aquel travieso niño. En ese momento a Santita no le importaba nada, solo quería apagar aquel fuego que más temprano el dueño de la ferretería no pudo sofocar.

Esa mañana Santita despertó como una loba en calor, se cepilló los dientes y cuando se iba a bañar, el dueño de la ferretería tocó la bocina del vehículo para que ella saliera y llevarla a la escuela, ella asomó la cabeza por la ventana y le hizo señal de que bajara del auto. El niño del comerciante se quedó en el vehículo.

 El negociante empujo levemente la puerta de la casa. Santita sabía que ese hombre la deseaba en silencio desde que su difunto marido estaba vivo.

El  comerciante se quedó parado en la sala y le recordó que faltaban 13 minutos para las 8, Santita salió del baño sin echarse una sola gota de agua y totalmente desnuda, violó en silencio al dueño de la ferretería.

El niño comenzó a tocar la bocina del auto, ella no tuvo tiempo de lavarse cuando se montó en el automóvil hacia la escuela.

 Sin apartar de su mente la hazaña mañanera agarró la cabeza del niño y puso la boca del travieso chaval en la misma entrada del volcán que había sido invadido esa mañana.

El poderoso perfume con aroma a bacalao fruto de 16 horas sin agua y un deposito mañanero inesperado, le provocaron una intensa nausea al niño.

El preadolescente trataba de despegar su cabeza, pero la directora la sujetaba contra su fábrica de bebes. En su desesperación el niño balbuceaba e intentaba respirar, pero los movimientos frontales por salvar su vida le aumentaban el placer de la profe Santita.

Una combinación de gritos y suspiros anunciaron que la directora había llegado al olimpo, con un silencio delicioso aflojó sus manos, el niño por fin pudo respirar, pero no pudo evitar que la consecuencia de su nausea fuera arrojada en la misma entrada de aquel lugar misterioso que desataba las más oscuras y erótica pasiones de la mujer más respetable del pueblo.

Una voz interrumpió los recuerdos del diputado; era otro parlamentario que entró al baño a expulsar el suculento refrigerio que había tomado con los impuestos del pueblo. El otro diputado era un joven cabezón que había competido en la zona metropolitana con la ventaja de ser hijo del príncipe, sin embargo, en cada oportunidad criticaba el método para contar el voto preferencial.

-Buenos días colegas, ¿Cómo se siente en su nuevo rol de representante de la comunidad?

-Buenos días líder, yo me metí en esta vaina porque tengo proyectos de leyes innovadores, pero sí yo hubiera sabido lo costoso que es llegar a un puesto donde tus proyectos no dependen de ti y saber que posiblemente en 4 años caiga derrotado de un lavador o un vendedor de vicios y … mejor me callo.

El diputado cabezón sonrió de manera compasiva y   le comentó: –Yo soy nuevo como tú, pero tengo asesores amigos de mi padre y ellos me dicen que no me preocupe por llevar proyectos de ley grandes, que las leyes que tocan intereses solo se aprueban si hay voluntad del poder ejecutivo. Le explicó que buscara temas light o resoluciones pendejas y así sonar.

El diputado tenía la mente alejada de los consejos que le daba el joven cabezón, hasta que mencionó una resolución que volvió a revivirle los recuerdos de aquel traumático día.

-Tengo una resolución que ustedes la aprobaran a unanimidad, se trata de una maestra que tiene 38 años como docente y 29 de ellos en la función de directora y profesora, pero su principal mérito es que ella  quedó viuda ante de las 30 años y jamás se casó por dedicar su vida a la enseñanza.

El diputado preguntó cómo se llamaba la maestra y sintió un gran alivio al escuchar un nombre que no lo asociaba a la persona que lo traumatizó en la víspera de su adolescencia.

El diputado Cabezón abrió la puerta y antes de salir le dijo a su colega: -Por cierto, casi nadie la conoce por su nombre verdadero, en su pueblo todo el mundo la conoce como la profe Santita.

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