Lucio Gutiérrez destituido por el Congreso,
asumió el vice Alfredo Palacio

Por Fabio Castro
QUITO, Abr 20 (AFP) – El presidente Lucio Gutiérrez de Ecuador fue destituido este miércoles por el Congreso, que posesionó en su lugar al vicepresidente Alfredo Palacio, un cardiólogo de 66 años, tras una crisis agudizada por un creciente descontento popular y el retiro del apoyo de las Fuerzas Armadas al mandatario.

   En medio de violentos disturbios que dejaron dos muertos desde el martes, Gutiérrez abandonó el palacio presidencial en helicóptero y se encontraba la noche del miércoles en la base militar de La Balbina, en las afueras de Quito, según la fiscal general interina, Cecilia Armas, que pidió su detención.

   El parlamento unicameral sesionó excepcionalmente en la sede del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (Ciespal), en el norte de Quito, y cesó a Gutiérrez con el voto de 60 de los 62 legisladores presentes. El Congreso tiene en total 100 curules.

   El gobierno, a través del ministro de Gobierno, Oscar Ayerbe, señaló que no aceptaba esta decisión, pero casi de inmediato las fuerzas militares retiraron el apoyo al mandatario, sellando así su suerte.

   El ministro de Defensa Nacional, general (r) Néstor Herrera, leyó un comunicado donde anunció la decisión de retirar el apoyo al mandatario, que pocos minutos antes había sido cesado por una resolución del Congreso.

   Una vez se anunció el retiro del apoyo de los militares, los soldados en las calles comenzaron a replegarse y abandonaron sus puestos de vigilancia en los lugares claves, incluyendo el Palacio de Carondelet.

   Gutiérrez abandonó  el Palacio de Carondelet en un helicóptero tipo Gacela del ejército ecuatoriano a las 14H32 locales (19H32 GMT).

   El aparato que se posó durante algunos minutos en el techo del Palacio de Carondelet mantuvo en operación las hélices mientras que Gutiérrez lo abordó y partió hacia el aeropuerto internacional Mariscal Sucre de Quito, cerrado para las operaciones comerciales.

   Allí intentó abordar una avioneta, pero no logró llegar hasta ella, ya que varios manifestantes, unos a pie y otros en vehículos, ocuparon la los del terminal aéreo, lo que obligó al depuesto mandatario a subir de nuevo al helicóptero.

   Poco después fiscal Cecilia de Armas informó a la prensa que Gutiérrez se encontraba en la base militar de La Balbina, en las afueras de Quito y que se había emitido una orden de captura por “el delito flagrante de ordenar a la policía y los militares salir a reprimir a los manifestantes”.

   El cargo se basa en la represión contra los manifestantes que salieron a exigir la renuncia de Gutiérrez, con saldo de dos muertos (un fotógrafo chileno, víctima de los gases, y una mujer atropellada por un vehículo), 130 asfixiados y 44 contusos, según saldo de la Cruz Roja.

   El parlamentario opositor Ramiro Rivera dijo que el abandono del cargo de Gutiérrez fue declarado porque “ha desconocido la Constitución” y ha intervenido en otros poderes del Estado, sin respetar su independencia.

   Menos de una hora después de la destitución de Gutiérrez, Palacio llegó a la sede la Ciespal y fue juramentado por la vicepresidenta del Congreso, la socialcristiana (OPSC) Cinthya Viteri.

   Palacio recibió un sonoro aplauso de los legisladores presentes cuando dijo “ha terminado la dictadura”.

   “Hoy ha terminado la prepotencia y el miedo. Hoy se refunda la República en donde los caminos florezcan y reine la dignidad y la esperanza”, señaló el nuevo presidente, quien fue elegido vicepresidente de Gutiérrez el 24 de noviembre de 2002, por un periodo de cuatro años.

   Desde el comienzo del mandato Gutiérrez y Palacio estaban distanciados, hasta el punto de que éste último pidió reiteradamente la salida del primero, lo que ocurrió hoy.

   El revolcón en Ecuador se había iniciado con la destitución al mediodía de este miércoles del presidente del Congreso, el oficialista Omar Quintana, del Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE, populista), principal aliado del gobierno de Gutiérrez.

   Un periodista de la AFP constató que las manifestaciones de protesta se convirtieron en marchas de celebración y que varias personas se acercaban a saludarse con los soldados, en un ambiente que relajó la tensión de las protestas de los días previos.