Luis Abinader y el peligro de reír

Ubi Rivas.

Precozmente triunfalista, sobre todo, ufano, Luis Abinader Corona, candidato presidencial por el PRM a las presidenciales 2020, expresó el cinco del presente mes, llevar varios días riéndose solo, por estimar llevar ventaja sobre su principal oponente que es el presidente Danilo Medina en su versión continuista delegada en Gonzalo Castillo.
La risa es una terapia emocional que drena tensiones, y explican los psiquiatras, relajan una cantidad considerable de músculos y liberan endorfinas que atenúan dolencias físicas, concluyendo en un óptimo estado de ánimo.
La risa es la expresión más lograda de satisfacción emotiva, mientras la sonrisa es el prolegómeno inconcluso de la risa, siendo la expresión de la sonrisa más famosa de la historia la captada en un canvas inmortal por Miguel Angel en Lisa Gherardini, La Gioconda o Mona Lisa, que ordenó al más grande genio completo de la historia su esposo Francesco del Giocondo, tesoro del Louvre, estribillo musical de peligro en los partisanos italianos durante la II Guerra Mundial.
La Gioconda es la sonrisa más famosa y enigmática de la historia, te observa desde cualquier plano, y nadie ha logrado definir el motivo del misterioso asomo de su sonrisa, que apenas dibuja su rostro de Madonna.
Mientras de prolongada risa, que es hilaridad, fallecieron Crispeo de Solos (Grecia), el rey Nandabayor de Birmania (l559) y Thomas Urquehart, primer traductor de Rabelais. Víctor Hugo inmortalizó en El Hombre que ríe, la risa en el rostro amorfo y hórrido de Gwinplain, como la mueca fija de un trigémino.
El país aguarda y anhela la risa triunfalista de Luis Abinader el día después de las elecciones 2020, y concluir, hilarante y triunfal, la distopía en que ha sumergido de anomias a la sociedad, la era aciaga y corrupta del PLD.
No antes.