Luis Braille contra las tinieblas de ignorancia

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POR ÁNGELA PEÑA
a.pena@hoy.com.do 
Los ciegos del mundo, agradecidos, han erigido bustos, estatuas, plazas, institutos, bibliotecas en homenaje a Louis Braille, el creador del sistema de puntos en relieve que ideó en 1825. Los dominicanos lograron que la calle de su escuela llevara el nombre del ilustre francés por cuyo método han podido salir de las tinieblas de la ignorancia.

Fausto Bueno Bueno, Lourdes Bencosme Candelier, Ana Delgado del Rosario (Anny) son testimonios vivientes de este aprovechamiento. Y como ellos hay miles que se han beneficiado de este imprescindible método de lecto-escritura, desde que la virtuosa profesora Olga Estrella Mejía lo introdujo en el país y estuvo enseñando a generaciones durante 20 años, hasta que la muerte interrumpió su labor el 16  de julio de 1989.

“La más importante relación nuestra con Braille es haber tenido la oportunidad de aprender el sistema que él inventó para las personas impedidas de ver y que nos permite ponernos en contacto con la fuente del saber, del conocimiento, de manera directa. Nos facilita tomar notas, clases en la escuela, en la universidad, en el trabajo”, manifiesta Fausto, un símbolo de la Escuela Nacional de Ciegos, reconocido en todo el país por su experiencia y trabajo pedagógico itinerante y en las aulas.

Es licenciado en educación con post grado en dirección y administración de centros, también locutor y periodista. Está casado con María Pastora Reyes, con quien ha procreado cuatro hijos. Nacido el 19 de abril de 1944, pensaban que veía hasta que fue llevado a la escuelita de su campo en La Vega, y la profesora advirtió su limitación.. No volvió a un aula hasta los 22 años. En diez, y gracias al sistema Braille, hizo todos los estudios, incluidos los universitarios. Luego de más de tres decenios como maestro de estenografía fue designado Coordinador Docente en la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Estado de Educación, entre otras funciones.

Lourdes y Anny constituyen otros ejemplos de superación. La primera lleva 16 años como profesora de nivel inicial, es licenciada en Educación. Anny es correctora de libros de texto que se imprimen “del sistema de escritura en tinta al sistema Braille”. Tiene licenciatura en Educación Básica.

Olga Estrella.

“El sistema Braille se comenzó a conocer en República Dominicana a partir de la fundación de esta institución el 22 de abril de 1957, lo introdujo Olga Estrella, que carecía también de la vista y tuvo la oportunidad de ir a estudiar al extranjero, sus padres, diplomáticos, pudieron salir con ella a Estados Unidos, Canadá, Cuba…  Se preparó, aprendió Braille y cuando se iniciaron las labores fue maestra, fue mi maestra, murió relativamente joven, sufrió un accidente automovilístico que la dejó postrada varios años. Nos enseñó a las primeras promociones de la Escuela Nacional de Ciegos”, relata Fausto.

Olga era una versátil personalidad amante del béisbol y la música de los clásicos, que realizó diferentes especialidades en Norteamérica, en  Braille. Nació en La Vega el 20 de agosto de 1930, hija de Eduardo Estrella Rodríguez y Mercedes Mejía Baher. Entre sus primeros discípulos estuvieron Manuel Rodríguez Tavárez, Dolores López, Pedro Dujarric, Aníbal García, José Manuel Paulino, Luis Pichardo y otros, casi todos profesionales.

Fausto afirma que el sistema Braille “nunca perderá vigencia”. Se usa en la Escuela y es para él “imprescindible” a pesar de la introducción de recursos como “la grabadora, el libro hablado, computadoras con programas que leen lo que está en pantalla. “En mi tiempo no existía esa tecnología”, exclama. El Braille, agrega, “es el sistema principal de comunicación para nosotros, si usted no sabe Braille sigue siendo analfabeto”, dice.

 En despachos y aulas de la Escuela hay máquinas de escribir, globo terráqueo, regletas, prensas, libros, hojas especiales para leer y aprender en Braille.

EL PROTAGONISTA

Louis Braille.

Dato:  

Tras perder la visión ideó en 1825  el método de lectura que lleva su nombre.

Nació en París,     el cuatro de enero de 1809, hijo de Simón René Braille y Monique Barón. A la edad de tres años se infectó el ojo izquierdo tras un accidente en el taller de su padre: jugando, tomó dos cuñas y salió corriendo con ellas, tropezó y cayó. La infección acabó por dañarle el ojo derecho, provocándole una ceguera irreversible.

En 1829,  a los 13 años, estando en la Escuela de Ciegos y Sordos de París, Valentín Hauy, el director, le pidió que probara un sistema de lecto-escritura táctil inventado por Charles Barbier para transmitir órdenes a puestos de avanzada sin tener necesidad de delatar la posición durante las noches. Louis Braille lo reinventó. Las letras se representan con grupos de seis puntos, alineados en dos columnas de tres puntos. Cada letra se representa por una combinación única de algunos de estos puntos en relieve.

 Braille  falleció en París debido a la tuberculosis, el seis de enero de 1852.

ZOOM

La calle.

A inicios  de los años 70, directores y maestros de la Escuela Nacional de Ciegos  solicitaron que se designara con el nombre de “Luis Braille” la calle de su sede, antigua “Respaldo Benigno Filomeno Rojas”, “como reconocimiento al inventor de nuestro sistema”. Fue aceptada la propuesta “en gratitud a ese gran aporte que hizo Louis Braille a los ciegos del mundo”, manifiesta Fausto Bueno Bueno.

 Está localizada en la Zona Universitaria-San Jerónimo, entre Huáscar Tejeda y Paseo de los Médicos (antigua Vizconde Palmerston). En el rótulo, el apellido del eminente inventor aparece escrito incorrectamente “Braile”.