Luladas

LEO BEATO
“No jodás”, dicen que le dijo Luiz Inácio Lula en puro argentino a su colega George W. Bush, que dizque habla español…”Nosotros estuvimos 27 años sin apenas crecer y ahora que estamos en pura línea ascendente no nos vayas a desacelerar tratando de evitar una recesión. Resuelvan ustedes su crisis”. La Guerra de Irak y la crisis inmobiliaria que hoy día sacude a los EE.UU., debido a los créditos de alto riesgo (sub prime loans), hace tiempo que se venía venir.

De hecho, Eliot Spizter, el ex gobernador de Nueva York caído en desgracia, le había declarado una guerra a muerte a esos “predatory loans” (préstamos de usureros) protegidos desde la Casa Blanca. Su experiencia anterior como Procurador del Estado y miembro de una de las familias de bienes raíces más prominentes de Manhattan, le habían abierto los ojos. Por eso era que había que eliminarlo. Y eso fue lo que en realidad sucedió. Muerto el perro se acabó la rabia.

Volviendo a Luiz Inácio Lula, éstas fueron sus palabras textuales: “Estamos alertas para que Brasil y los países latinoamericanos no se conviertan en víctimas propiciatorias de la crisis norteamericana. Vamos a vigilarlos con lupa grande todos los días que pasan”. El gobierno brasileño cuenta con la friolera de 200,000 millones de dólares en sus reservas financieras y su demanda interna es cada día más intensa. La crisis estadounidense, sin embargo, puede salpicar al Brasil pero en realidad no le puede hacer gran daño.

Sus cuentas públicas están balanceadas y la balanza de pagos está a su favor. Lo mismo se puede decir de Venezuela y de Dominicana. Es el momento de pensar como un solo bloque y no aisladamente como hormigas diseminadas. La unidad cohesiva hará que la crisis recesiva que se cierne sobre los EE.UU. no nos destruya también a nosotros. Que Dios oiga a Lula.