Madre: A setenta años de tu luz

Madre: A tantos años de tu luz, de tu calor, de tus dulces palabras; tus cuidados generosos, de tus tiernas bendiciones.

Tanto tiempo recorrido con tu imagen a cada paso, con tu sombra sostenida en el recuerdo, con el dolor enredado en los ovillos de la ausencia con la faena de tu apoyo, despojado de temores.

Con tus pasos decididos hacia el rescate, hacia el reencuentro, hacia el rescate…

De tantos años de soledad y de tristeza, de todo cuanto discurre y no se alcanza, de lo tierno, de lo firme y lo fugaz.

De lo que tanto hemos anhelado, de lo que te sientes desasida, algo tan lejano e imposible de alcanzar.

De lo que dijiste y no se olvida, de lo que dijiste y se nos fue. De las ansias de alcanzarte y sostenerte, de cuidarte y no perderte nunca más.

Madre te llevamos en el alma y en el caudal de los recuerdos. Sentimos tú privación, tus afanes e inquietudes, las angustias compartidas….

Madre tu. Madre siempre. Madre que no se agota. Infinita madre. Madre de distancia y tan cercana.

Madre de tanto amor y de tanta pena.

Nos impulsa el eco doloroso del poeta venezolano Andrés Eloy Blanco que, mucho tiempo ha, nos estremeció con la creación “A un año de tu luz”, al cumplirse el primer aniversario de la muerte de la madre del autor de “Píntame angelitos negros”.

Sin parangones, pero con igual desolación que representa cada segundo de la partida de una Madre.

(Nuestra fecha estremecida: 24 de mayo de 1944).