Madre fue cuatro veces a buscar el cuerpo de niño

Madre fue cuatro veces a buscar el cuerpo de niño

Fachada del Instituto Nacional de Patologia Forence.

Lovensley Estinfort tenía un año y tres meses cuando murió de fiebre, vómito y diarrea la noche del martes 3.

Desde ese día y hasta el sábado, su madre Martine Estinfort, ingirió los tragos más amargos, incluido que la hicieran ir cuatro veces a la unidad del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) del cementerio Cristo Redentor, para entregarle el cuerpo.

En ese lugar, el Instituto Nacional de Patología Forense opera de forma provisional hasta que en su edificio concluyan la remodelación.

El dolor de perder a la criatura fue agrandado por la demora en la entrega y la de dormir con el cadáver en la casa hasta las 10:00 de la mañana siguiente, cuando el legista fue a levantarlo a un callejón del barrio capitalino La Yagüita, un subsector marginado de Los Jardines del Norte.

A la mujer le indicaron que podía retirar los restos el día después, pero cuando acudió el miércoles le dijeron que no estaban listos, que fuera el jueves y así hasta el sábado.

Mas, en esa ocasión le informaron que para entregarlo necesitaban la autorización del director de Patología Forense, Santos Jiménez.

“Cómo puede conseguirla. Esa no es función de los parientes. Todos sus documentos en orden y sale esto”, exclama Elías Acosta, presidente de la Junta de vecinos. A los ruegos del conductor del carro fúnebre accedieron y el pequeño ya descansa en paz.

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Director Patología lamenta

Sobre el drama de esta madre, el titular del organismo expresó sus disculpas y explicó que el local está sometido a una readecuación con cambios significativos, que trabajan los casos en el camposanto con espacio muy limitado y la cantidad de fallecidos está por encima de la capacidad de la estructura.

Para ilustrar, cuenta que en la sede de Patología tienen cinco mesas de trabajo, mientras que en el Inacif solo dos.

Sobre la información inexacta a la angustiada progenitora, que la hizo dar cuatro viajes para recoger el cuerpecito, expone que a veces el personal cree que puede trabajar en una fecha y hay variaciones, falla el cálculo.

“No queremos que esto suceda. Yo sé lo que es y lo sufro. No tenemos predilección por nadie y hacemos un trabajo profesional. Lamentamos esto, pero, por suerte, aunque sea tarde, ya está resuelto”, concluye Santos Jiménez.

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